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The noblest legend {Invocación}

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The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Luvia Edelfelt el Vie 02 Oct 2015, 12:49 pm

De noche. La medianoche es siempre la mejor hora cuando se trata de proceder dentro del inescrutable sendero marcado por las tradiciones mágicas, pasadas de una generación familiar a otra. De un siglo en el mundo de los magi vividos por algunos, al siguiente donde respiran otros.

Europa siempre tiene ese ambiente fantasioso que se vislumbra en las historias ilustradas, películas y series cuando se trata de este tema. Podemos imaginarlo de la misma forma tal y como transcurre en este instante: el cielo oscuro apenas vislumbrado por el tenue y blanco resplandor de una luna llena que se sitúa en lo alto, con estrellas desperdigadas dentro del manto, titilando pobremente al ser opacadas por el más hermoso y místico de los satélites, limpio de nubes que se limitan a formar trazos escasos sencillos de ignorar.

Debajo de él, la ciudad de Londres duerme apaciblemente. La máquina cosmopolita que durante las horas de movimiento humano permanece ruidosa con terquedad incansable, ahora se sume en un silencio sereno en el que miles de almas descansan prácticamente en un solo aliento. Todos los pobladores de esa tierra inglesa comparten tanto el grisáceo ambiente perenne de los días de cielo opacado, como la misma rutina, y las mismas aspiraciones. En la modernidad del siglo XXI, una vida contemporánea en donde halla trabajo, alimento, proyectos profesionales, hobbies convencionales, seguro social asegurado y vacaciones bien pagadas, es más que suficiente para cualquiera, si…

Para cualquiera que no sea un magi. Pues la élite de los que se han desviado del sendero natural del hombre para llegar más allá de sus capacidades innatas, marcadas por un código genético que se desestima por tratarse genérico, se encuentra dentro de éste prestigioso país potencia. Inglaterra brilla por acunar en su seno a miles de familias venidas de todas partes del mundo en cuya sangre existe el exquisito conocimiento de la magia. Familias aristócratas, en su mayor parte, orgullosas de su origen, que variablemente puede remontarse desde aquellas que vienen desde épocas muy pasadas hasta otras de solo hace pocos siglos atrás. Los Edelfelt pertenecen a los del primer caso, también acogidos por éste tradicional país.

Ricos, orgullosos y famosos, de una raíz hereditaria muy antigua, así son ellos. Y ahora, hoy, en esta hermosa noche de luna llena, su principal heredera actual está a punto de iniciar un acto que incluso entre ellos no se considera exactamente repetitivo por una razón especial. Después de todo, la invocación es práctica usual entre muchos, ya sea para traer hasta ellos familiares, fuerzas, o guías que de alguna manera ayuden en sus proyectos a los que desean expandir sus conocimientos sobrenaturales. El procedimiento también es ordinario: hay un círculo de invocación, cuyos trazos resplandecen por el valioso material con el cual ha sido escrito: joyas de zafiro en las que se refleja el fuego que está cerca dentro de una chimenea. Hay un catalizador: una preciosa y ornamentada corona cuyo modelo revive los recuerdos de las historias antiguas acaecidas dentro de la misma tierra que pisan, alzada en un altar precedido por la enjoyada inscripción en el suelo detrás de ella. Hay una hora específica: aquella en donde la riqueza de su energía mágica fluye con la intensidad más grande posible.

En fin, es todo lo que necesita por defecto un ritual de invocación ya conocido. Lo que lo hace especial, sin embargo, no es el procedimiento, sino el resultado.

No se va a invocar a un familiar ordinario, ni a una fuerza que enseñe la mejor forma de alinear la vena mágica existente en el núcleo del cuerpo de la anfitriona.

Aquel que se hará presente, es una identidad muchísimo más grande e importante.

Proveer, Proveer, Proveer, Proveer, Proveer, Repetir cinco veces el Tiempo otorgado
Al inicio la Plata y el hierro, Al Principio el Archiduque del Pacto Sobre la Piedra
El fundador es el gran maestro Schweinorg, un Muro contra el viento que desciende

La voz de Luvia Edelfelt llena los espacios de aquella habitación, que se ilumina más que todo por la luna vista a través de las ventanas que están firmemente selladas dentro de aquel sitio. Ni siquiera el resplandor de las velas ubicadas en todos los rincones existentes sobre preciosos candelabros bañados en plata y oro puede hacerle frente. Es una voz distinguida, femenina, que menciona con cadencia y total seguridad  cada verso como si desde siempre hubiese estado en su memoria.

Cerrar las puertas de las cuatro direcciones
Sacar la Corona, Girar al Cruce los tres caminos que llevan al reino
Informo que tu cuerpo me pertenece, mi destino esta atado a tu espada, sigue la llamada del Santo grial, y ¡Contesta si aceptas!

Ella sabe lo que hace. Sus intenciones siempre han estado claras. No titubea. No se perturba por los cambios que empiezan a presentarse a su alrededor a medida que la magia fluye como solo sabe hacerlo, haciendo resplandecer el círculo de invocación enjoyado. Incluso la otra persona que le acompaña, retirada hacia uno de los muros más lejanos a ella, no interrumpe la armonía que yace en ese momento.

He aquí mis Ruegos, Solo somos Bondad, alejamos el mal de este mundo, eres los siete mundos vestidos con el alma de tres grandes palabras
¡Sal del circulo de invocaciones!
¡Defensor del Equilibrio de Maldiciones!

El aire que comenzaba a expandirse, se contrae y explota en todas las direcciones, agitado por la carga de energía que se ha concentrado previamente dentro del círculo y apagando bruscamente casi todas las flamas que antes ardían en los alrededores. Es un llamado que sobrepasa esa dimensión para toparse con otra. Una que pretende traer hasta ese plano la magnífica y famosa existencia que ha trascendido en la historia.

Luvia no duda que funcione. Todos los pasos han sido meticulosamente ejecutados, con la conocida perfección que llevan siempre consigo los Edelfelt. Parada en una postura firme y elegante, aguarda, con ambas manos cubriendo sus antebrazos contrarios delicadamente, la mirada al frente, y una pequeña sonrisa rebosante de confianza y orgullo en su bello rostro.

En sus ojos el reflejo del resplandor de la luna se acompaña con el de la emoción que le invade por lo crucial que es este momento.

Por la silueta que ahora está varios metros a su frente.
Luvia Edelfelt
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Arthur Pendragon el Dom 25 Oct 2015, 12:41 am

Montado sobre Llamrei, su fiel yegua, galopaba a ritmo constante por las interminables llanuras de aquel mundo fuera del mundo; a “paso” veloz se dirigía en busca de nuevos parajes, corriendo del peso de la memoria que lo asaltaba con fuerza ocasional y crueldad recurrente. Los recuerdos se alternaban, recreando escenas tanto de su pasado “mortal”, como de una guerra por el Grial de la cual no se podía olvidar… Como si los pensamientos atrajeran la memoria, sus sentidos fueron abrumados, y el sol en el horizonte, así como el cálido cuerpo del animal bajo él, se difuminaron, con lentitud al inicio, para acabar desapareciendo de forma abrupta, como si aquel fuera el preludio de lo que estaba por venir.

En el campo de batalla, donde tantos valerosos caballeros habían encontrado su amargo final, pocas figuras de pie continuaban; enfrentados por sucias traiciones y ambición sin sentido, no les quedaba más que luchar por lo que cada cual había elegido como el camino “correcto”. En frente del rey, una figura que con “rabia” increíble y salvajismo imparable había luchado, se erguía con confianza y deseos por obtener lo que tanto había anhelado; él decidió enfrentar aquel reto, con fría determinación pues sabía que lo que aquella persona quería, no era algo que fuera sabio conceder en aquel preciso momento… y tal vez nunca; el rey que solo la paz había buscado, buscando ser justo hasta con el último hombre… el rey que seguía, con fe inquebrantable el ideal de la caballería, aquel monarca “perfecto”, ideal de honor y virtud… aquel era el hombre que no podía dejar que su “lugar” fuera ocupado por alguien que no se encontraba preparado para gobernar; por esa razón había permitido todo aquello, que las cosas llegaran hasta ese punto crucial, esperando terminar con toda la muerte y destrucción en aquel día fatal.

Las armas chocaron en medio del campo de batalla, sonidos constantes que se habían oído con tanta frecuencia en aquella batalla incesante; los golpes constantes, del acero al chocar, marcaba el compás de aquel “baile” mortal; aunque enfrentamientos como aquel ya muchos había, aquel era de todos, el más importante. La lanza del rey finalmente encontró su camino, perforando el cuerpo del enemigo, asestando un golpe mortal; pero en el descenso de su muerte, con sus últimas fuerzas, el caído logró superar la “guardia” de Arturo, poniéndole fin al reinado del rey. Tras encargar a su fiel caballero la tarea de “devolver” a las aguas su brillante espada; se dejó llevar hasta Avalon en espera de poder ver cumplido su deseo final, para poder ver salvado a su pueblo, corrigiendo los errores que fueron su perdición.


”Cambiar la elección del Rey…” Aquellas palabras habían sido la luz que iluminó su camino, dándole propósito así como un nuevo deber; repetidas como un mantra lo condujeron a una nueva batalla en la que poder ver cumplido su ansiado deseo.

”Pero no así…”

Contempló nuevamente a la “niña” que lo miraba con sorpresa; su rostro inocente, cual ángel encarnado… su pequeño cuerpo, no del todo desarrollado… ¿qué hacía una espada atravesando a aquella criatura inocente? ¿Era esa su espada…?” Sí, lo era… su mirada vagó, como había hecho tantas veces ya en aquel sueño que se repetía de forma incansable en su mente, hacia la otra chica, aún más joven que la primera, descansando y preparada para ser otro sacrificio… ”¿Otro? ¿Es que habían más…?” Se preguntó una voz distante en el interior de la cabeza del rey. ”Sí… el padre de las niñas… él también era uno.” La información regresaba, en pequeños fragmentos, con lentitud desquiciante, atormentando su mente confusa. Esto lo había vivido, el rey lo sabía, pero en el sueño siempre era igual, regresando todo en pequeños fragmentos, segundos extendidos por horas, prolongando su tormento; y aún así, él no se arrepentía. ”No, no lo hago.” Como si aquel pensamiento apartara la soporífera niebla que lo abrumaba, de pronto todo volvió a quedar claro ante él.

Y así, la bruma formada por los recuerdos de tiempos distantes, finalmente desapareció; nuevamente sintió la solidez del mundo a su alrededor, aunque ya no montaba sobre su yegua, sino que se encontraba de pie contemplando el sol que se perdía en el horizonte. Había tenido que matar a la que había sido su Master, una chica tan joven… pero capaz de llegar tan lejos; él no cumpliría su deseo pagando un precio tan alto; no se lo pediría a un artefacto que de todos modos había sido corrompido; lleno con los deseos de la gente, derramando su contenido asqueroso al desbordarse, alimentado tanto con intenciones puras, como por pensamientos oscuros… una “máquina” que se formaba con los deseos de la gente estaba condenada desde el inicio, porque la gente no siempre deseaba el bien. Ese conocimiento reemplazó su deseo, la certeza volviendo a él, devolviendo la solidez, no a “su mundo” esta vez, sino a su espíritu, devolviéndole la certeza de que había hecho lo correcto. Con aquella certeza anidada en su corazón, dio un paso en la luz que se manifestó ante él; aquello era algo que ya conocía, familiar pues lo había vivido; pero esta vez aceptaba el llamado sin albergar el deseo que tenía al inicio, esperando que quien lo invocara con la ayuda de aquel artefacto maldito, comprendiera que cualquier deseo expresado a aquel artefacto, sería corrompido al momento de ser concedido.

El viento sopló brevemente, acompañado de un momentáneo pero cegador resplandor, ambos nacidos del mismísimo centro del círculo de invocación, extinguiendo con el “soplido” la mayoría de las velas que competían con la luz de la luna, por dar luz al oscuro interior. La figura vestida con su brillante armadura, dio un paso al frente, mostrándose en toda su altura, irradiando confianza. Contempló a las dos figuras que frente a él se encontraban, centrándose ante todo en la joven muchacha que más próxima se encontraba.
-Soy Saber, el caballero que te protegerá desde ahora. – Dijo con seguridad en cada palabra, sabía instintivamente que ella era quien lo había invocado, la confianza que irradiaba así se lo comunicaba y, aunque no formado del todo, sentía el vínculo con ella. -¿Eres tu mi Master? – Preguntó por puro formalismo, para sellar el “pacto” que exigía el ritual que le permitía caminar por el mundo, una vez más; solo faltaba la confirmación para que se sellara el trato, y pudieran pasar a cosas más importantes.
Arthur Pendragon
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Luvia Edelfelt el Dom 25 Oct 2015, 7:32 pm

Él ha acudido al llamado.

Luvia contempla la veracidad de ésta afirmación a su frente, con la imponente figura de quién es conocido en la historia como el Rey de los Caballeros, ocupando el espacio donde antes sólo había aire y más abajo, en el piso, el círculo de Invocación mediante el cual ha cambiado el número de habitantes dentro de aquel salón. El rostro de Arthur Pendragon concuerda con lo relatado en las miles de biografías que han sido escritas alabándolo u odiándolo, sin un solo rasgo que luzca diferente de los conocimientos básicos. Una de ellas afirma que la edad del monarca quedó estancada en su plena juventud mediante la gracia de Avalon, la funda sagrada de Excalibur, cuyas propiedades no eran únicamente las de defender de ataques físicos a su portador, y ahora la Cabeza de los Edelfelt puede asegurar que semejante obra no se equivoca en lo absoluto.

La voz firme del hombre resuena en el gran espacio de aquel sitio con sus primeras palabras, las que se comprenden por su presentación apropiada, más la pregunta única que debe hacer en ese momento, importante por encima de todas las otras. Luvia da un paso hacia adelante cuando es aludida a brindar respuesta, demostrándose cordial ante el que ahora, por contrato, es su Servant.

La identidad perfecta, en la clase perfecta. Muy bien, piensa para sus adentros, reprimiendo una conocida risa triunfal bastante suya, con un rostro que apenas contiene la alegría de saber que todo ha salido como se esperaba.

Es correcto, soy yo, Luviagelita Edelfelt, quién te ha invocado para que permanezcas de nuevo en este mundo ─afirma con tono respetuoso, antes de hacer una breve reverencia educada, sosteniendo en ambas manos las orillas del hermoso vestido azul que carga encima─. No puedo negar que es un honor el tener la oportunidad de conocer al mismísimo Rey de los Caballeros en persona, estoy encantada.

Es un detalle que Luvia se permite revelar ceremoniosamente, sin tapujos, antes de incorporarse de nuevo, con una mirada que indica que, a pesar del reconocimiento que le hace, no olvida que en ese momento es ella su Master.  

Agradezco tu buena disposición desde un principio, Saber. Espero que podamos llevarnos bien de ahora en adelante ─La Cabeza de los Edelfelt suaviza su semblante a uno más cordial, permitiéndole ver en ella su buena voluntad.─ ¿Hay algo que necesites justo ahora? No tengas reparos en decírmelo.

La sugerencia la acompaña con un suave movimiento de una de sus manos, invitándolo. El mayordomo, que ocupa uno de los rincones más alejados, no se ha movido aún de su sitio, contemplándoles a través del reflejo de sus lentes, los que ocultan de la vista, el verdadero color de sus ojos. Auguste no tiene un papel trascendental ahora, así lo sabe, y así lo asume. Hasta los momentos, el escenario sólo les pertenece a su señora y al nuevo invitado que ahora tienen dentro de la mansión de los Edelfelt.
Luvia Edelfelt
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Arthur Pendragon el Miér 25 Nov 2015, 2:56 pm

Y así, con las palabras breves, pero precisas, de la que era su Master, el contrato fue sellado a la perfección.

-Por el contrario, el honor es mío. De ahora en adelante mi espada estará a su servicio y no ha de temer ningún peligro, pues la protegeré con mi honor y con mi vida, Master. – Se inclinó ligeramente, llevando la diestra a la altura del corazón, en un pequeño pero significativo gesto de respeto. Si aquello podía ser una indicación de su “relación” futura, se podría decir que podrían llevarse bien, después de todo, ambos parecían conocer el lugar del otro, y respetaban sus mutuas posiciones.

-Por ahora, solo con saber el lugar donde nos encontramos me es suficiente. – Acompañó las palabras con una mirada interrogante hacia la joven mujer que portaba los sellos que constituían la muestra física de su pacto. -Aunque si soy sincero, algo más me gustaría preguntar. – El aire tranquilo, aunque no exento de formalidad y elegancia de su Master se le hacía familiar, pues algo parecido había experimentado en vida, lo que le hacía fácil desenvolverse con ella, aunque también era cierto que aquel “trato” los hacía mantenerse quizás algo distantes, aunque en todo caso cordiales.

-¿Cómo fue posible que me invocara? – Dejó entrever por un momento su confusión; cuando los espíritus heroicos eran invocados como Servants el Grial les otorgaba información sobre ciertos aspectos del mundo; sin embargo, él que había sido partícipe de una guerra anterior, conocía el proceso y este era diferente, no se sentía como “parte” de la guerra. -Esto no forma parte de una Guerra por el Santo Grial, no sé cómo, pero lo sé. – Afirmó con certeza absoluta. -Así que… ¿cómo? – Preguntó, aunque en cierto sentido era una pregunta también para sí mismo; aquello era inusual, lo desconcertaba al tiempo que lo preocupaba; solo esperaba que de su Master pudiera obtener una respuesta.
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Luvia Edelfelt el Jue 26 Nov 2015, 2:40 am

Luvia muestra una sonrisa de satisfacción ante la elegante y respetuosa reverencia del caballero, mientras comparte el saludo retribuyéndolo como solo los de su casta saben. El Rey Arturo, tal como está descrito en las leyendas, inspira tanta solemnidad como calma en sus movimientos, incluso cuando se trata de un simple gesto para presentarse únicamente. Ella lo observa sin moverse, ahora con las manos rodeando sus antebrazos contrarios con suavidad al frente de su pecho. El semblante de la cabeza de los Edelfelt no cesa en denotar la educada cordialidad con la que ha sido criada desde siempre.

Una de las cosas que esperaba tras esa invocación, es lo que sucede justo ahora. Saber parece notar enseguida que la situación dentro de aquel ritual es, de alguna forma, irregular, y así lo expresa con sus dudas sin reserva alguna. Luvia sabe que en el mismo momento en que comience a responder sus preguntas, como solo puede hacer, es decir, siendo sincera, no ayudará a apaciguar su incertidumbre, sino todo lo contrario, más también tiene claro que esto es algo inevitable. Este pensamiento se refleja en su rostro con cierto pesar, por lo que niega con la cabeza ligeramente.

Me temo que no podré darte las respuestas que buscas, al menos no con la claridad que seguramente esperarías, Saber ─con un simple movimiento, se retira un mechón de cabello hecho bucle, enmarcado sobre su rostro, antes de continuar con resolución─. Nos encontramos en la ciudad de Londres, Inglaterra, dentro de la mansión de mi familia. ─Es la primera duda que aclara, y esto parece acercarla a otros temas más delicados. Luvia suspira, juntando sus manos sobre el faldón de su vestido, antes de continuar─. No me esperaba menos de ti por haberte dado cuenta tan rápido de la situación. En efecto, no te equivocas al pensar que las circunstancias de tu invocación en este sitio son sumamente irregulares, pues desde un principio… todo lo que se relaciona a este suceso ha sido un misterio total incluso para mí misma.

Luvia avanza un paso, haciendo que el eco del tacón que calza resuene en el salón, y procede a retirarse uno de los guantes de seda que recubren su mano izquierda para dejar la piel expuesta. Sobre su dorso, descansa el símbolo que ha dado inicio a todo: los Sellos de Comando ofrecen un brillo tenue desde la distancia por lo reciente de su completa formación.

Oficialmente, aquí no existe ninguna Guerra por el Santo Grial que pueda haber servido como explicación para la aparición de los Sellos de Comando. Puedo decir que lo único que sé sobre ellos por los momentos es que surgieron de repente. La naturaleza de este fenómeno, así como su causa, es desconocida. Ni siquiera estaba segura de que en un principio fuese a funcionar realmente esta invocación, pues basándonos en suposiciones, las condiciones para que pudiera suceder no estarían dadas de la forma que se requiere en este sitio… y aun así, el resultado ha sido, sorprendentemente, el de un éxito rotundo.

Lo que le revela en parte es preocupante, no ayudará a calmar la incertidumbre en la mente de su Servant, pero, sinceramente, es lo único que puede contestar en este momento. Ella por su parte también se muestra intrigada. Ha seguido los protocolos generales a la hora de invocar, tal y como sucede en lo que se conoce como la Guerra del Santo Grial, logrando sin problemas lo esperado en esa clase de contienda, como si la tierra de Londres estuviese abonada de la misma forma que la de Fuyuki por algún hecho inexplicable, sin nada que le termine de hacer entender el porqué de esto.

¿Cómo te sientes en este momento, Saber? ¿No presentas ninguna dificultad para mantener tu forma física tal y como estás ahora? ─Luvia pregunta, meditando los datos arrojados por su atrevimiento ciego de invocar al Servant sin saber con certeza a cuenta de qué─. Lo que pienso ahora, es que algo debió de suceder aquí sin que nadie se diese por enterado; alguna clase de intervención mágica ha conseguido mediante cierta forma lograr lo que hasta los momentos, sólo en las tierras lejanas de Oriente es posible. Conociendo lo peligrosa que resulta la ambición de la mayoría de los magi, no fue un movimiento arriesgado el invocarte justo ahora, sin saber demasiado sobre éste fenómeno, ya que si se trata de algo que amenace nuestra forma de vida, entonces la defensa será la acción de primera línea que necesitaremos de ahora en adelante. Para ello cuento contigo con mi entera confianza, Rey Arthur. Lo que voy a pedirte ahora, es que me ayudes en lo que sea necesario para investigar lo que está sucediendo y descubrir qué es lo que ha pasado, así como a los causantes que se hallan detrás de esto.

No hay duda en la mirada de Luvia, sólo una intriga, mezclada con ligera inquietud, sobre el suceso extraño que está viviendo ahora. Tampoco pregunta si Saber está de acuerdo con ella sobre el plan de acción que tienen, pues, lo ha escuchado desde el inicio con atención, y no olvida que él mismo ha dado en disposición su espada para seguirla, ahora que yacen unidos bajo el contrato recientemente establecido.
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Arthur Pendragon el Mar 01 Dic 2015, 12:45 am

-Así que Inglaterra… - Aquella palabra iba cargada con las emociones nacidas de la lucha de una vida completa; contenía nostalgia a la vez que buenos recuerdos y el más leve toque de amargura por los sueños rotos de alterar un resultado que, ahora comprendía, no estaba en su mano cambiar. Aquella muestra de tales emociones eran, para quienes lo conocían, sin duda infrecuentes en aquel Rey, razón por la cual no tardó en recobrar, su anterior actitud: calma y cordial, limitándose a asentir, en agradecimiento silencioso, por la respuesta entregada.

Una mirada a su alrededor, detallando con interés que no había mostrado hasta entonces en lo que lo rodeaba, reveló lo que sin dudas eran las muestras de una invocación regular para los términos de una guerra por el Santo Grial. Todo era tan parecido, y a la vez distaba mucho su naturaleza de la esencia real del proceso concebido por las tres familias del origen.


-Así que no se trata de una guerra regular. O más bien, cabría incluso preguntarse si hay guerra en absoluto… - Prácticamente murmuró, casi hablando para sí mismo aunque lo suficientemente alto como para ser oído. -Aunque la situación es preocupante, hasta cierto punto es mejor que no tengamos que vernos envueltos en combates por aquel artefacto indeseable y corrompido. –

Pronunció aquellas palabras sin alterar un ápice su expresión, aunque sin dar razón de sus dichos; tal vez la declaración proferida llamaría la atención de la chica ante él, pues ¿no era acaso el propósito de todo Servant, buscar el Santo Grial para cumplir sus más profundos anhelos? En efecto, lo era; esa misma había sido su razón de luchar tiempo atrás, hasta que se percató de la naturaleza real de la “copa sagrada”; algo que, de buenas a primeras le debería haber resultado evidente pero que, ahora más que nunca, le parecía tan claro.

-Pues me siento bastante bien. – Dio unos pocos pasos, al tiempo que tronaba el cuello, como comprobando que todo se moviera; aquella situación era, sin duda alguna, una anomalía descomunal, más grande incluso, que tantas cuantas se habían visto en guerras pasadas. -De hecho, me siento de maravilla; la invocación fue excelente y tengo energía de sobra. – Dio la primera sonrisa cálida a la chica, como acompañando las palabras que, a buen entendedor, sonarían como lo que eran, una felicitación por el buen trabajo realizado, alimento para el ego de hasta el Magus menos vanidoso. -No creo equivocarme al afirmar que, aunque no sea una guerra regular, el sistema de invocación funciona como si se tratara de una; no me siento en riesgo de desaparecer de un momento a otro, y nuestro vínculo parece ser fuerte. – Dijo, mientras daba una mirada apreciativa a los sellos de comando que brillaban en la piel de su Master; aquella fue su forma de responder a la pregunta que le fue formulada; quizás una respuesta más extendida de lo esperado, pero aquel era un asunto que merecía la pena ser aclarado.

-Para lograr que se realice una invocación fuera de una Guerra por el Santo Grial, se necesitaría de una inmensa cantidad de energía mágica. Si yo pude ser invocado, diría que es casi seguro que más Servants serán llamados al mundo producto de la misma anomalía; es algo preocupante y debe ser investigado. Así que, como dije en un principio, puede contar con mi ayuda, Master. – Mostró preocupación real por la actual situación; no culparía a la chica por invocarlo antes de siquiera tener más información, considerando lo anormal de todo aquello, prácticamente cualquier paso habría sido apropiado y, sin embargo, casi ninguno sería el correcto. -¿Tiene alguna idea de por donde comenzar a buscar respuestas? – La sonrisa que hace poco le había regalado, ya se había difuminado por completo de su rostro; el rey recobraba su aspecto serio y calmado, accesible, pero al tiempo no del todo cercano o familiar; tal vez les tomaría algo más de tiempo, para que su relación pudiera ser más estrecha, pues la formalidad excesiva a veces podía tornar dificultosa una convivencia cercana.
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Luvia Edelfelt el Miér 02 Dic 2015, 4:15 pm

A la sonrisa y la afirmación de encontrarse perfecto por parte de su Servant, Luvia no puede evitar corresponderlo con un gesto parecido, impregnado por un ligero aire de alivio y satisfacción por haber conseguido llevar el ritual a cabo sin que existieran detalles faltantes en medio.  Como miembro élite de la clase social más alta dentro del mundo de los Magi, es tan orgullosa como vanidosa cuando se trata de su desempeño taumatúrgico, así que se permite inspirar pretenciosamente sin que el deje termine de ser chocante. Avanza un paso más hacia el Rey de los Caballeros, para que la distancia que existe entre ellos no sea tan abismal como en un inicio tuvo que ser por las circunstancias de la invocación. Ahora es una conversación entre ambos lo que llevan a cabo, y por ende, merece los detalles propios.

Qué curioso. Esa no es la opinión que esperaba de un espíritu heroico que se permite ser invocado bajo las mismas condiciones que trae normalmente la famosa Guerra por el Santo Grial ─comenta, dándose suaves toquecitos en el mentón sin dejar de mirar a Arthur, con cierta intriga─. Si no es el valioso premio que conlleva participar en un conflicto sagrado de este tipo lo que te ha llamado en esta ocasión, Saber, ¿qué podría haber sido?

La estancia, que hasta ahora estaba en penumbras, adquiere una apreciación distinta cuando con un chasquido se encienden las lámparas que cuelgan desde el techo, bajo la mano del mayordomo. Auguste continúa mirándoles desde un extremo lejano, esta vez justo al lado del interruptor para alumbrar el gran salón, y ante las miradas que podrían reparar en él por curiosidad, realiza una corta reverencia.

Gracias, Auguste. ─dice Luvia, con los ojos, ligeramente entornados por la repentina claridad, aún puestos sobre su Servant, pues ya es capaz de contemplar en la totalidad los detalles de su apariencia sin necesidad de hacer demasiados esfuerzos. Es tan guapo como esperaría mientras lo escrutaba en las sombras, con el aire inglés sumamente marcado a su alrededor─. Muy bien, temo decir que por los momentos no tengo una pista segura de donde podamos comenzar nuestra investigación. El fenómeno apenas sucedió hace poco, así que incluso la Asociación para este momento debe de estar apenas dándose cuenta de la situación, no deberían de tardar en dar alguna clase de respuesta frente a este fenómeno si lo que dices es cierto, y surgen muchas otras invocaciones como la tuya.

Dando media vuelta, contempla el reloj que cuelga encima de la enorme puerta que da acceso a aquel espacioso sitio, comprobando que apenas pasa más de la media noche. La invocación debería de agotarle, pero técnicamente ella no siente nada parecido al cansancio, quizá por la idea que surge de su instinto, la cual le urge por actuar cuanto antes para así adelantar sus pasos frente a aquel fenómeno tan extraño que, quizás, no traiga nada demasiado bueno en los futuros días. Luvia sopla suavemente, adoptando una cara decidida, cuando vuelve a mirar a su nuevo y poderoso cooperador.

He de disponer de mis recursos para hacer primero un sondeo del estado de las Líneas Ley que recorren la ciudad, quizá eso nos lleve a alguna dirección en concreto por la cual iniciar. No me tardaré mucho tiempo. Mientras tanto, Saber, quiero que tengas en cuenta que puedes disponer de este sitio como si fuera tu propio hogar. Lo que necesites, comunícaselo a Auguste y él lo buscará en seguida. Comodidades no faltan dentro de la mansión, así que puedes acomodarte a gusto. Siendo a partir de ahora mi ayudante, tienes tanto derecho como cualquier miembro de los Edelfelt.

Impelido por la mención de su señora, el mayordomo decide acercarse por primera vez, observando a través del reflejo de sus lentes al Rey de los Caballeros con detenimiento. Como protector de Luvia desde hace tiempo, se ve en la necesidad de evaluar al Servant invocado por su señora, en busca de cualquier actitud sospechosa que le haga verse en la necesidad de ponerse en guardia. A través del primer sondeo, no parece hallar nada parecido, pues se relaja cuando le toca hablar.

Es un placer, Rey de los Caballeros. Tal y como ha dicho la señorita Edelfelt, estoy también a su disposición. ¿Se le ofrece algo ahora? ¿Una buena cena, o tal vez un baño? No se contenga en pedirlo, se lo puedo tener listo en seguida. ─comenta disciplente, pues, a pesar de saber que se trata de una entidad que está por encima del rango más alto de los familiares, prefiere considerarlo como lo que en realidad es desde la raíz de su propia alma: una persona. Luvia asiente satisfecha, con las manos puestas sobre su cintura mientras escucha el pequeño intercambio de palabras.
Luvia Edelfelt
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Arthur Pendragon el Dom 06 Dic 2015, 11:58 pm

Si el caballero se incomodó ante la directa pregunta de su Master nada lo traicionó, guardando sus emociones para sí mismo, como hacía con la habitualidad que llevó a algunos a señalar que el rey era incapaz de comprender a su pueblo. -Bueno, Master, es cierto que al comienzo de todo yo albergaba un fuerte deseo que solo en virtud de un milagro puro se podría haber llevado a cabo; pero ya hace un tiempo desde aquello. –

Aún permanecían frescos en su memoria los instantes previos al fin de sus días; la batalla final en la que la sangre corrió como el agua, inundándolo todo, mientras se desbordaban las esperanzas que había puesto en el ideal en que terminó por convertirse; los cuerpos yacían dispersos, todos sin vida, cual lúgubre presagio del epitafio de un reino que se disponía a abrazar la condena del fin de los días de gloria. Y aún tras todo aquello, un único deseo inocente, capaz de brillar con luz propia, permanecía en el interior de aquel al que algunos llamaron “rey ideal”; el rey no debía transmitir algo que desapareciera con su partida del mundo mortal, sino algo que prosperara y cobrara fuerzas y vida en los años siguientes, pero si el reino caía junto con su gobernante, entonces aquello poco importaba, perdía su significado bajo el peso aplastante de una inútil traición. Si el rey no pudo evitar la condena de su pueblo, entonces tal vez nunca fue el indicado para que la gente depositara su confianza en él; y si el rey podía hacer algo para evitarlo ¿No era su deber hacerlo? Sí… aunque ello implicara borrar de la historia aquello que había forjado su leyenda, la prueba fehaciente de su paso por el mundo: quedar grabado en la historia, inmortalizado por siempre en los pensamientos de la gente que, aún hoy, lo recordaba. Ese había sido su deseo: dispuesto a renunciar a todo lo que representaba, por el bien de su pueblo, cambiar la elección del rey para que su tierra no se viera presa de la inclemente mano del destino que lo dirigiría a su lamentable final.

Pero un deseo puro no puede ser cumplido por un artefacto corrupto.


-La copa sagrada conocida como el Santo Grial es un recipiente que se llena, hasta desbordarse, con los deseos de la gente, solo para cumplir el deseo de quienes logren obtener la victoria. Pero cualquier deseo, por puro que sea, será corrompido si se le pide a aquel objeto que nos atrae con falsas promesas. – Pasó su mano por su cabello, despeinándose ligeramente al tiempo que buscaba la mejor forma de explicar aquello que por la fuerza había comprendido; su armadura resonaba suavemente con cada paso que daba, al moverse casi nerviosamente, buscando las palabras correctas. -Pero no toda la gente desea siempre el bien, y esa copa se llena con los deseos de todos; así, está condenada desde el inicio, al igual que todo deseo que se le llegue a formular. – Concluyó, mientras pensaba que, en realidad, no solo el resultado de una guerra por el grial terminaba en desastre, sino también el camino hacia ese desenlace, pues había sido aquello lo que llevó a una niña inocente, que una vez fue su Master, a ofrecer como sacrificio a su propia familia.

-A decir verdad no puedo estar seguro de qué fue lo que me hizo responder al llamado; tal vez sea que esta no es una guerra normal; tal vez sea porque la invocación fue muy específica… - Dijo al tiempo que lanzaba una mirada llena de significado al catalizador utilizado. -O más probablemente sea porque después de todo soy un espíritu heroico y es precisamente aquello lo que puede invocar el Grial y a que, después de todo, no puedo permitir que el grial corrompa los deseos de los incautos; en una guerra normal diría que debería ser destruido, o se debería buscar una forma de limpiarlo de la negatividad que lo impregna… Pero esta no es una guerra normal, ¿verdad? –

No existiendo un deseo en juego, en realidad no había razón para que él estuviera ahí, pero bien mirado, no había ninguna razón para que ningún espíritu heroico estuviera ahí; así que, cabía la posibilidad de que su presencia en el mundo no tuviera nada que ver con las particulares inclinaciones personales de un Servant, sino con el capricho de quien había dado pie a la anomalía; pero ya que estaba en el mundo, decidió que lo mejor que podía hacer era ayudar a su Master a descubrir que era lo que sucedía; tomar una actitud pasiva ante aquellas circunstancias podía resultar en extremo peligroso y, a la larga, perjudicial.

Se limitó a parpadear ante el incremento repentino de luz que, con su sola presencia, pareció dar un aire distinto a la habitación, quitando un poco del aire de magia y misterio que, instantes antes, se adhería a ella como una imperceptible capa de polvo, sin mucha importancia, pero aún así presente.
-Esa idea parece ser por ahora el mejor curso de acción que se puede tomar; aunque aún tengo dudas respecto a ciertas cuestiones. Master… ¿Piensa informar de mi presencia a la Asociación? ¿O lo mantendrá como un secreto? –

Él no podía conocer el verdadero papel que la asociación jugaba en aquellos tiempos modernos, pero podía juzgar, por las palabras de su Master, que gran influencia tenían en los asuntos como aquel; si ella pretendería ocultarlo una explicación para su presencia tendrían que encontrar, o tomarse el trabajo adicional de mantenerlo oculto por completo.

-Agradezco la oferta, pero no requiero de nada en este momento; sin embargo me preocupa el estado de mi Master, la invocación debió agotarla y lo más conveniente sería que pudiera descansar para recuperarse. – Soportó el escrutinio del mayordomo sin inquietarse, mostrando el aire sereno y elegante del que hasta entonces había hecho gala. En sus últimas palabras, volvió a mirar a la magus que lo había invocado, interrogándola con la mirada para saber de su estado. -Master, tal vez deberíamos ir a otra habitación en la que se pueda sentir más cómoda para continuar hablando, si lo desea… - Esta vez habló dirigiéndose directamente hacia ella, pues por lo que veía, no lucía agotada y probablemente se reusaría a tomar un descanso.
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Luvia Edelfelt el Jue 11 Feb 2016, 9:09 pm

Luvia quedó pensativa ante las profundas palabras que le dirigió su Servant. Evitó mostrar el desconcierto que le despertaba el simple hecho de que Arthur Pendragon inquiriera tantas críticas sobre el verdadero motivo de la Copa Sagrada, como si ya supiera desde antes de qué estaba hecha, pues la posibilidad de que tuviera esa conciencia por alguna razón que infringía el curso natural de la estructura de semejante ritual era tan imposible como posible. Después de todo, estaban hablando del mundo de los Magi.

Una ligerísima mueca, y luego su mano agitándose con elegancia en negativa, es su respuesta a la sugerencia porque descansara. Está bien, se siente con energías suficientes para mantenerse dentro de los asuntos que les involucraban, y no piensa tomar una siesta al menos hasta que tuviese la mayor parte de sus planes de ahora en adelante definidos.

Lo mejor será que hasta los momentos la Asociación no esté al tanto de tu presencia aquí, o de lo contrario eso podría traerme de una manera u otra algún inconveniente. No tenemos en claro cuál es su posición frente a este fenómeno que es tan reciente, o si de alguna manera están involucrados. Procederemos con cautela hasta saber más de ellos en cuanto a esto, espero no te moleste tener que fingir un poco, Saber. ─Ella sonríe repentinamente y se acerca al lado de su Caballero, mirándole de pies a cabeza nuevamente antes de tomarle del brazo como lo haría una doncella, con los mismos gestos elegantes y calmados.─ Porque desde ahora tendremos que buscarte una buena coartada para justificar tu presencia en este lugar, y ya que los dos parecemos coincidir en muchos rasgos… creo que no será problema con decir que eres un primo lejano que está ahora de visita por Inglaterra, ¿no suena convincente? Ohohoho~ yo creo que es perfecto.

Es la idea que parece decidir tomar como parte del curso de acción de ahora en más, aunque tal vez los detalles faltantes los comunique luego. La heredera de los Edelfelt mueve un poco la cabeza, mirando a Auguste ligeramente decepcionado por no ser requerido en su labor habitual, y con la mano libre llama su atención.

Auguste, necesito que prepares mi taller. Haremos lo necesario para tratar de entender un poco de este fenómeno y decidir nuestro primer punto de investigación dentro de la ciudad. Para eso necesitamos una buena noción sobre el estado de las Líneas Ley ─Luvia lo mira a los ojos seriamente mientras habla, transmitiendo más mediante esta conexión que por su propia voz─. Ya sabes qué hacer para ello. Yo estaré hablando con Saber un poco más mientras tanto.

─Entendido. Con su permiso.

Una reverencia adicional antes de darse la vuelta y desaparecer por la salida de aquel enorme salón. El ruido de los pasos del mayordomo se extingue y es entonces cuando Luvia tira ligeramente de Saber para acercarlo un poco más ahora que empieza a hablar en voz baja.

¿Cómo es que pareces saber tanto sobre el verdadero propósito del Grial de Fuyuki? Tenía entendido que los Servant sólo tenían noción de lo necesario para la Guerra, que es la información otorgada por el mismísimo dispositivo. Así que Saber… ¿cómo es posible?

Es algo que le llama poderosamente la atención, no puede mentir. Confía en la nobleza que inspira el Rey de los Caballeros, y por eso es que quiere ante todo aclarar cualquier duda que lo involucre. Es su Servant. Su nuevo protector. Si no tiene en claro los términos bajo los cuáles está siendo invocado, al menos prefiere procurar que no haya nada fuera de lo normal en lo que le rodea principalmente, aunque los fenómenos en esta ocasión ya estén desde el inicio al orden del día.
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Arthur Pendragon el Sáb 20 Feb 2016, 8:27 pm

Contempló con algo de inquietud y una ligera sonrisa como su Master desestimaba su sugerencia de descansar con apenas un elegante ademán de la mano; un ritual de tan alto calibre sin duda debió haber minado sus reservas de energía, pero por supuesto ella no lo dejaba entrever; era una chica fuerte que, por todo lo que valía en aquel breve instante de las incontenibles arenas del tiempo, era digna de su lealtad.

Asintió ante las palabras que revelaban el curso de acción que tomarían; si había riesgos para ella al exponer la situación ante otras personas, era indudable el comportamiento que adoptaría el rubio caballero; la seguridad de la joven ante él era prioridad por lo que aceptaba de buen grado la alternativa que, en su propio juicio, era el mejor camino.


-¿Un primo…? – Preguntó sin rechazar el contacto con ella. -Creo que eso podría funcionar, así que por mí no hay problema; además eso nos permitiría vagar libremente sin levantar sospechas si es que decimos que me está mostrando la ciudad. – Sus ideas corrían en raudo vuelo a través de sus pensamientos, sopesando pros y contras de la excusa que utilizarían; le resultaría algo extraño moverse por un mundo fingiendo ser otro para pasar desapercibido. -Además me gustaría estar siempre cerca suyo, Master; no sabemos que peligros podría ocasionar esta situación tan inusual, me inquieta; así que espero que no le moleste mi compañía constante. – Sus últimas palabras fueron pronunciadas con un tono diferente, claramente divertido al permitirle asomarse a la superficie –por apenas un momento- al hombre que se hallaba tras la cordialidad y cortesía, alguien mucho más accesible y despreocupado.

-Aunque supongo que tendremos que hacer algunos preparativos; conseguir algunas cosas para hacer creíble la excusa. – Se repasó a sí mismo, en una rápida evaluación, considerando la hermosa armadura, impecablemente trabajada, que llevaba sobre él, y que destacaría del mismo modo en que lo haría una silueta iluminada por la luz del sol en medio de una noche oscura. -No creo que mi aspecto actual sea el indicado para nuestros planes, Luviagelita. – Dijo, utilizando el nombre que ella le había dado al inicio de toda aquella charla, intentando acostumbrarse a utilizarlo en adelante, para minimizar posibles errores que podrían ser fatales en los tiempos venideros.

-Además, creo que deberíamos comenzar a llamarnos por nuestros nombres; no es necesario que me llame Saber. – Dijo con otra sonrisa. -Será más cómodo así. – La “distancia” que había existido en un inicio comenzaba a reducirse con cada gesto de ambos que demostraba su disposición a cooperar y trabajar su camino a través de la situación, juntos.

Se limitó a observar como el servicial mayordomo abandona la habitación, sin intervenir en aquel intercambio de breves palabras de su master con Auguste. Sin embargo, al percibir aquel leve tirón por parte de la chica, regresó su completa atención a la mujer ante él. Dejó que el espacio entre ellos fuera reducido, hasta algo más cercano, casi íntimo, de modo que pudieran compartir secretos y confidencia sin temor a ser oídos, para que las revelaciones permanecieran bajo el velo de lo oculto.

Pasó la mano por su propio cabello, como si buscara apartarlo aunque no le molestaba, un gesto claramente pensativo en tanto meditaba aquella incómoda pregunta.
-Pues… aquello se debe a que lo recuerdo. – Dijo mientras rememoraba aquel trágico final de una guerra que había resultado un completo desastre; ser el último en pie y sin embargo reusarse a reclamar el premio tan codiciado… Ella había parecido tan pura y dedicada, una frágil princesa de un cuento de hadas, que no había de manchar su inmaculada alma inocente que le confería una apariencia tan etérea. Pero todos quienes vieron solo aquello en la superficie, subestimaron la verdad que tras su sonrisa y alegría sin igual, se ocultaba; ella le había mostrado no solo la oscuridad que yacía agazapada, cual bestia iracunda en espera de una oportunidad, en el Grial, sino que también, la que ocultaba la sangre derramada por obra de las acciones de quien parecía la más pura entre cuantas criaturas habían vislumbrado la hermosura de éste mundo.

Sacudió ligeramente la cabeza, para despejar su mente y enfocar la mirada, que por pocos segundos había sido desviada por la bruma del recuerdo.
-Yo participé en el pasado en una guerra por el Santo Grial, es por eso que comprendo su naturaleza. – Concluyó, dando a la chica todo el peso de su mirada, a la espera de una reacción. -Yo también quería preguntarle algo, cuando usted realizó la invocación ¿qué deseaba conseguir? Imagino que tenía algún deseo, pues no estaba segura de que esta fuera una guerra diferente, ¿no? –

Aquel parecía ser el momento, elegido por el destino, para aclarar todas las cosas entre ellos; él solo esperaba recibir una respuesta con la misma sinceridad con que él contestaba sus preguntas.

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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Luvia Edelfelt el Sáb 12 Mar 2016, 12:39 pm

Aguarda todo el tiempo que es necesario para que los pensamientos de su Servant se aclaren, pues parece que su pregunta, muy precisa, también conlleva en él un peso invisible por razones que hasta ahora la cabeza de los Edelfelt desconoce. La respuesta parece crear una ligera conmoción en su rostro, pues, escapa del proceso normal que se considera dentro del ciclo de vida de los espíritus heroicos que son invocados por el Grial para cada Guerra Santa.

¿Así que lo recuerdas? ─sin poder contenerlo, Luvia se lleva una de sus enguantadas manos al mentón, con la mirada fija en un punto en concreto por su concentración. Tal parece ser que, por algún motivo, su Servant tiene más peculiaridades de las que se podía esperar de por sí de una clase de familiar tan alta como a la que pertenece. Es inusual, pero no por eso imposible.

No parece cuestionar la preferencia del Rey Arthur por querer abandonar el formalismo impuesto por los epónimos de Master y Saber. Ella piensa más bien en la pregunta que ahora le ha hecho, dejando de lado por un momento sus propias dudas. Luvia vuelve a demostrar su porte altivo innato casi sin darse cuenta cuando le toca contestar.

La oportunidad de conseguir un Grial y a través de él cumplir cualquier clase de deseo que en condiciones normales sería imposible… por supuesto que pensé que podía existir una posibilidad en este lugar en cuanto me percaté de lo que estaba ocurriendo ─Luvia sonríe─, pero no tenía demasiada confianza sobre qué tan cierto llegaría a ser eso de que este inusual ritual instalado aquí en Londres diese los mismos resultados que el bien conocido en Japón. Además de asegurarme el poder investigar este fenómeno por mi cuenta, y evitar la caída de la familia Edelfelt por algún enemigo que estuviera aprovechando la oportunidad, pensé en cumplir el deseo por el que en un pasado participamos dentro de las tierras de Fuyuki durante la Tercera Guerra.

En ese momento se vuelve hacia un de los enormes ventanales de aquel salón, desde donde se puede tener una vista panorámica de lo que se halla más allá de la mansión. La luna en lo alto ya no parece dominar el interior de aquel sitio, pues se basta ahora con las luces artificiales que existen desde el techo.

Todos los Magi deseamos llegar al Origen.

Con esa respuesta corta, pero clara, Luvia satisface la curiosidad de su Servant. Lo mira, sonriendo con serenidad, y asiente para sí misma al volverse a acercar una vez más a donde está.

Ahora, Arthur, en cuanto Auguste termine los preparativos para que pueda investigar un poco sobre lo que está pasando, estaré dentro de mi taller durante un tiempo. Tendrás que esperar los resultados, para saber dónde sería mejor empezar nuestras investigaciones. Mañana temprano iremos a comprarte atuendos más adecuados para una persona normal y de tu edad, ya que me temo, en la mansión no disponemos de nada parecido. La servidumbre en su mayoría son mujeres, y los trajes de Auguste no creo que te sirvan.

La sola idea parece divertirla, aunque queda inmediatamente descartada. Puede imaginarse una gama de atuendos casuales o formales para cualquier ocasión que con seguridad le sentarían de maravilla al apuesto Rey de los Caballeros. Parece bastante entusiasmada con el plan.

Por supuesto, si hay alguna otra cosa además de la ropa que creas necesitar o simplemente quieras, no te contengas en pedirlo, pues no será ninguna molestia el complacer cualquier capricho.
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Alaya el Sáb 21 Mayo 2016, 6:13 pm

Resultado de la invocación

Fue una buena invocación en el aspecto de que cuenta con los siguientes elementos:

  1. La habitación está completamente cerrada.
  2. Círculo hecho de material potenciador afín a los Edelfelt.
  3. Hora en que sus circuitos están en las mejores condiciones.
  4. El cántico fue el correcto.
  5. El catalizador fue una pertenencia muy cercana al espíritu heróico.

Se le da un bono de 15pts de stats a la invocación; Luvia pierde la mitad de sus MP más los que son de mantenimiento del espíritu heróico.

NOTA: Se le da un bono de 5pts de stats disponibles solo mientras Arthur esté en Inglaterra, fuera de ahí no podrá utilizarlos.
26|11|2015
Alaya
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Re: The noblest legend {Invocación}

Mensaje por Arthur Pendragon el Lun 20 Jun 2016, 9:43 pm

-Sí… Lo recuerdo. Aunque supongo que los detalles de lo ocurrido en el pasado tendrán que esperar hasta otra ocasión. Hay cosas más apremiantes en este momento. – Dijo con suavidad pero con un tono firme, no se negaba a compartir información, no le mentía tampoco… Pero era una manera no tan sutil de buscar escapar de aquel pasado distante que se cernía sobre él como un mar de amargura y malas decisiones, que quizás no eran suyas, pero que de todos modos lo hacían sentir como responsable.

Se limitó a asentir ante la respuesta de su Master; era evidente que ella tomaba con la seriedad debida su responsabilidad como cabeza de su familia; a su propio modo ella era la “reina” de ese lugar y su porte elegante, decidido y serio habría hecho orgulloso a cualquiera que posara su vista en su figura, incluso en la época de la que él procedía. Pero, más aún que una reina, ella era una magus, por lo que la respuesta breve y concisa había sido quizás esperable; escueta, sí, pero como alguien que conocía de cerca a un mago de talla mundial, entendía la complejidad que yacía oculta en la simpleza aparente de un par de palabras que lograban ocultar un mundo –o varios- de significado.

Por ello no la cuestionó.


-Entonces esperaré con paciencia. Quizá lo mejor es que aproveche de explorar la mansión, para estar en conocimiento de hasta el último rincón del lugar en que nos quedaremos y que tendremos que defender de ser necesario. Una vez tengamos la información y hayamos conseguido lo necesario para poder caminar sin llamar la atención, podremos investigar todo con detenimiento. –

Una sonrisa curvó sus labios al notar que ella parecía divertida con algo que cruzó por sus pensamientos, quizá relacionado con el comentario de que nada en la mansión le quedaría bien a él. Ella parecía transformarse cuando sonreía o lucía divertida, como si se tratara de otra persona, quitándole algo de severidad a su semblante impasible. -Deberías sonreír más a menudo. Te sienta bien. – Dijo con un tono más familiar, aproximándose a ella aún manteniendo su propia sonrisa y luciendo un aspecto más jovial; apartó con la mano un mechón errante del cabello de ella, depositándolo detrás de su oreja, dejando entrever su lado que algunos llamarían quizás más “juguetón”.

-Por el momento no creo necesitar nada más, aunque agradezco la oferta. Dejaré que trabajes tranquila, Luvia, mientras yo recorro los terrenos de la mansión. – Se giró, encaminándose hacia la puerta por la que había salido el mayordomo, mientras pensaba que se sentía bien lo que intentaba, hablarle a ella de “tu a tu”, para trabajar desde ya en la apariencia de familiaridad que pretendían mostrarle al mundo; cosa que también les ayudaría en su propia relación. Mientras salía y el ligero sonido que producía la puerta al cerrarse resonaba en los oídos de ambos, decidió que le gustaba usar la versión más corta del nombre de ella; Luvia, su Master, la mujer que se había comprometido a proteger, y la persona con la que esperaba llegar al fondo del pozo de los misterios en que se había convertido la guerra.
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Re: The noblest legend {Invocación}

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