Últimos temas
» La Pluma y la Ficción [cambio de botón - Elite]
Miér 14 Dic 2016, 7:53 pm por Invitado

» Registro de personajes activos
Dom 04 Dic 2016, 6:53 am por Sarah Schwarzwald

» [Normal] Nakatagai no Niwa
Mar 01 Nov 2016, 4:55 pm por Invitado

» Naruto Storm (Afilacion)
Sáb 15 Oct 2016, 1:21 pm por Invitado

» [Normal] ♕ Return Of Kings (cambio de botón)
Dom 04 Sep 2016, 11:39 am por Invitado

» Tír na nÓg - Afiliación élite
Miér 24 Ago 2016, 1:10 pm por Invitado

» [Naegi +Abierto] Masquerade
Dom 21 Ago 2016, 10:38 am por Naegi Komaeda

» Invocación accidental [Privado]
Vie 05 Ago 2016, 3:34 pm por Achilles

» The awakening of darkness [Privado/DIO]
Jue 04 Ago 2016, 10:48 pm por Kurama

» Fate/Ultima Frontline ─ Confirmación Hermana
Dom 24 Jul 2016, 6:44 pm por Invitado

Afiliados
Hermanos
Limpieza mensual
Créditos
» Skin obtenido de Captain Knows Best creado por Neeve, gracias a los aportes y tutoriales de Hardrock, Glintz y Asistencia Foroactivo.
Se prohíbe cualquier tipo de copia, ya sea parcial o total, del contenido de este sitio.

Todas las ideas creativas, diseño e imágenes pertenecen a Fate/Insane Eclipse™. Todas las historias de los personajes y su desarrollo son propiedad de sus creadores.
Las imágenes utilizadas carecen de fines lucrativos y pertenecen a sus respectivos autores.
Especialmente se agradece a la wikia de Type Moon y Utopic Moon por la información que utilizamos en éste foro.
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Normales
Elite
Limpieza mensual
Directorios

The awakening of darkness [Privado/DIO]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por Kurama el Lun 08 Feb 2016, 7:17 pm

Rumbo a Egipto, aproximadamente año 1000 A.C.
El continuo vaivén del barco, que se “agitaba” al son de las olas del calmo océano que se antojaba tan infinito; la interminable espera, de instantes que se extendían sin fin aparente ni tiempo apreciable; así como las expectativas de un nuevo horizonte, personas y tierras; lo presionaban hasta un punto de tedio absoluto, propagándose el aburrimiento por su cuerpo completo, garantía absoluta de mal humor en el rubio que, con su ya fría mirada, recorría con desgana los rostros de los demás tripulantes. -Esto… disculpe… - La trémula voz vacilante llamó la atención del vampiro que solo buscaba un juguete, un blanco al que hacer tan infeliz como él se sentía. -Puedo traerle algo más… - Había tenido que hablar aquel hombre cobarde, ante el silencio que recibió por respuesta en la inoportuna primera interrupción; su miedo era casi palpable, como un perfume de aroma atrayente que impregnaba el aire a su alrededor. -Otra de esas estaría bien. – Dijo señalando a la jarra otrora rebosante del mejor “licor” que podían ofrecer. -Y llévalo a mi camarote, deseo descansar un poco. – Dijo con voz imperiosa, con el más ligero toque de advertencia, prometiendo dolor ante el menor de los fallos; poseía la actitud de aquellos acostumbrados a la obediencia ciega, aunque en el fondo no era más que una fachada; lo confundían con la nobleza, porque así había querido que fuera; y no hacía sino darles lo que esperarían de alguien de su posición, desempeñando su papel de forma impecable. Con un asentimiento poco más que susurrado y una disculpa casi inaudible, el joven muchacho, de aspecto delicado y cabellos oscuros, se retiró, prácticamente corriendo a cumplir la tarea que se le había encomendado; grande sería su sorpresa cuando, en lugar de beber de la jarra, bebiera de su garganta, disfrutando no solo del dulce sabor de su fuerza vital, sino también del miedo que parecía llevar a flor de piel, e incluso, tal vez, de su cuerpo sin duda masculino pero delicado, atractivo a su modo.

Se dispuso a seguir el camino, hacia el camarote que le había sido asignado; la luna se alzaba alta en el cielo, dominando la oscura extensión de la cúpula celeste; por lo que él era uno de los pocos, además de los que “trabajaban” en el lugar, en estar despierto y levantado. Por eso los suaves murmullos, de una conversación apagada lograron llamar su atención.
-¿Qué haremos con esto? – Dijo una voz. -No lo sé… ¿Guardarlo en la bodega? Tal vez alguien se lo quiera llevar. – -¿Tú crees…? No debimos subirlo a bordo, no le pertenece a nadie; debimos dejar que siguiera flotando hasta caer por el fin de éste mundo… - Y así continuaban, sin decidirse ni avanzar; de modo que, cuando giró en una esquina los vio; eran dos marineros del barco, que miraban un ataúd que yacía entre ellos, como si lo hubieran llevado hasta ahí para dejarlo caer, sin saber bien donde guardarlo; algo en el objeto que se le antojaba tan ajeno –poco familiar-, logró llamar su atención. -Si no pertenece a nadie, yo lo aceptaría gustoso. – Su voz con tono jovial pareció resonar en el silencio que se había tragado aquel pasillo desde su aparición. -Déjenlo en mi camarote, ahí estará bien. – Añadió rápidamente, al notar la mirada de duda que los hombres compartieron; ambos se encogieron de hombros, ante lo que reconocieron como una orden directa; ya no sé podían negar, y tampoco querían hacerlo, así que sin más dilación “cargaron” el inusual objeto hasta el lugar indicado; marchándose sin proferir palabra tras dejarlo en el interior del amplio camarote.

Era uno de los más espaciosos del barco, dominado por una amplia cama y un escritorio que, en comparación, parecía pequeño; si se le añadía el espacio ocupado por el ataúd, quedaba a penas lo suficiente para caminar. Pero eso no le importaba; toda su atención se centraba en el “objeto” en cuestión; parecía irradiar una particular clase de energía mágica, sutil, pero poderosa; lucía antiguo, más de lo que debería haber sido capaz de aguantar un ataúd cualquiera, como si el paso del tiempo le fuera irrelevante.

Intentó abrirlo, deseoso de ver si albergaba algún secreto en su interior, pero no tuvo éxito, en parte como había esperado; algo lo mantenía cerrado, y jamás se abriría por medios normales.
-Hmmm… ¡Pero que interesante! – Dijo con voz, repentinamente animada; puso su mano en el lugar en que la tapa se unía al resto y, con poco más que un pensamiento, lo hizo estallar; algo pequeño, de poca fuerza para no lastimar lo que hubiera dentro, de haber algo; la magia que resguardaba aquel ataúd, cedió con un chasquido casi audible, y con un suave golpe, la tapa cayó del otro lado.

Sin embargo, antes de que pudiera husmear en su contenido, un golpe en la puerta llamó su atención; recordando la orden que dio al muchacho, se puso de pie y abrió la puerta; dejó entrar en silencio, con una sonrisa alegre a quien sería su cena, el que parecía nervioso con una nueva jarra en la mano; cerró la puerta, con un sonido que parecía de algún modo definitivo, como prometiendo que nadie saldría aunque quisiera. Grande fue su sorpresa cuando sus planes cambiaron; un sonido amortiguado, de miedo más que sorpresa, interrumpió su tren de pensamiento; el chico se alejaba, aterrado del ataúd, como si en su interior yaciera algo que no debería haber estado ahí; conteniendo su propia emoción, el mismo Kurama se aproximó, sin poder esperar más para descubrir lo que había encontrado.
Kurama
avatar
Vampiros
Mensajes :
40

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por DIO el Lun 08 Feb 2016, 7:23 pm

DIO soñaba... ¿o no lo hacía? A éstas alturas él ya no podía distinguir el reino onírico del mortal.

¿Cuánto tiempo había pasado desde que Vasant le encerrara dentro de aquella prisión en su último movimiento desesperado? ¿Días, semanas, años o quizá siglos? Era difícil saberlo cuando sus únicos compañeros habían sido sus pensamientos y las olas del mar que lo tenían a su merced. Varias veces había repetido aquel suceso en su mente, infinidad de ocasiones vio los ojos llenos de odio de aquella chica y el último suspiro de Orang. El destino había sido cruel con el rubio, todos aquellos a quienes amó tuvieron destinos aciagos, excepto él, que les había sobrevivido y seguiría haciéndolo probablemente hasta que el mundo fuera destruido mas aún así no tenía certeza de eso último.

A decir verdad, fue una estupidez de su parte el no haber investigado más la máscara que le había transformado en lo que es ahora, obviamente su mortal enemigo y amor de su vida si lo había hecho y por eso se hallaba en el dilema actual. Muchas veces se había burlado de él por su afición por investigar artefactos antiguos pero, siendo sincero consigo mismo, ese era uno de los aspectos que más le gustaba del chico; no era extraño entonces que Vasant lo hubiera elegido en lugar de a él.

Lo que si le parecía extraño era que, a pesar de que ambos fueron su destrucción, no les guardaba resentimiento alguno, es más, ni siquiera el amor que les tenía había disminuido un ápice desde que los conoció sino que aumentaba conforme pasaban los años. Sin embargo, no se trataba ya de algo pasional, ahora era algo más cercano a lo que el verdadero amor es... lástima que él ya jamás podría verlos en su no-vida, él tiene que esperar hasta que la muerte definitiva le alcance para verlos y, dado que no hay certeza en ello, ni loco tratará de comprobarlo.
-----------------------------------------------

Estaba harto, enfermo podría decirse, del va y ven del agua alrededor suyo; por su mente cruzó la idea de probar suerte y tratar de salir de su prisión, pero ¿quién podía asegurarle que no perecería como aquél ebrio, primera víctima de la máscara?

Si bien estaba tentado a dejarse alcanzar por el sol y acabar de una vez por todas con todo esto, su orgullo y sentido de autopreservación no se lo habían permitido. Toda su vida había luchado por mantenerse de esa forma, desde que urdió el homicidio de su padre hasta cuando decidió abandonar su humanidad; ambos hechos motivados por la misma razón: no morir.

Se encontraba ensimismado cuando, de pronto, el ataúd comenzó a moverse de una forma diferente, no gobernada por el océano. Por una fracción de segundo, el atlante le prestó atención, para volverse a sumir en una de sus incontables alucinaciones. Visiones de la isla hundida en las profundidades del mar vinieron a su mente, aquellos lejanos días en que su madre le enseñara a leer ocultándose de su padre e iluminados por la temblorosa flama de una vela.

La puerta del húmedo sótano se abrió y su madre ocultó los libros de práctica, ellos comenzaron a discutir y obviamente él estaba ebrio. Detestaba la idea de que su propio hijo le superara, no solo había nacido con la capacidad de desempeñar el arte sino que además tenía talento natural para aprender cualquier tipo de conocimiento que le pusieran en frente, eso sin contar que heredó la belleza de su madre. Lo único que lo delataba como su simiente era la dorada cabellera que le recordaba que él estaba perdiendo la suya a pasos agigantados desde hacía varios años.

La escena siempre era la misma, o por lo menos seguía el mismo patrón; ya sabía qué sucedería, la inminente muerte de su madre no podía ser evitada; hasta en sus sueños DIO se hallaba impotente ante ese hecho. Mas lo que sucedió después no se lo esperaba.

Aire fresco... su ahora cadavérico rostro fue tocado por aire, no por la ilusión del aire sino por viento verdadero que provenía de sobre su cuerpo. Sin embargo, en ese momento su parte consciente aún se encontraba atrapada en los recuerdos de su lejana infancia de esa forma, lo que sucedió a continuación no fue sino mero producto de un milenio de aislamiento... y de inanición.

Cual bestia del inframundo se levantó del sarcófago, casi ayudado de una fuerza sobrenatural. Sus movimientos eran erráticos y al mismo tiempo calculados; estaba listo para matar a cualquiera que se le cruzara en el camino y lo que se encontraba frente a él parecía bastante apetitoso por lo que, acto seguido, se abalanzó sobre su presa en busca de sustento. Se trataba de un pobre chico humano que ahora mismo se agitaba entre las fauces de aquella bestia milenaria.

Poco a poco su cuerpo volvió a tomar consciencia, la vitae que tocaba su lengua le hizo recuperar la consciencia; su aspecto malisciente comenzó a ceder poco a poco, aunque no volvió a su gloria pasada por lo menos ya no parecía un cadáver viviente aunque su ropa no se había recuperado por lo que se encontraba semi desnudo; la blanca túnica que le cubriera el día de su última batalla ahora no era más que girones de tela que solo cubrían las partes importantes. El cuerpo de su víctima cayó al suelo y él comenzó a devorar incluso su carne; era una escena con poca dignidad para el rubio ¿pero qué importaba? Sobreviviría una noche más y, con optimismo, muchísimas más tras ésta.

La velocidad a la que limpiaba su esqueleto de todo tejido era increíble, incluso quebró los huesos y sorbió el tuétano para no desaprovechar alimento, su madre le había enseñado a no dejar ni una migaja en el plato y la costumbre jamás le dejaría, solo que ahora había cambiado su dieta. Lamió la sangre que le quedaba en las manos y brazos una vez sació un poco su apetito y notó que había alguien más en la habitación, alguien que despedía un aroma... familiar, de cierta forma.

Trató de emitir palabra, aunque era doloroso dada la cantidad de años en que no había usado las cuerdas bucales; lo que escuchó el rubio frente a él era probable que no lo comprendiera, después de todo, el idioma que usó estaba ya muerto desde hacía muchos años. Sin embargo, por la animosidad en que pronunció las frases, se podía entender que le preguntó quién era; su voz era profunda como siempre, solo que un poco arrastrada por obvias razones. Le observó con esos rojos orbes como la sangre, esperando una respuesta.
DIO
avatar
Vampiros
Mensajes :
6

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por Kurama el Lun 08 Feb 2016, 7:32 pm

En medio del aburrimiento nacido del tedio de aquellos días de viaje, su interés quemó a la vida, cual trémula luz de una hoguera, alimentada con leña que quemar y consumir; no hizo nada por detener aquel espectáculo sin dudas monstruoso; una figura andrajosa, un cadáver errante salido de las puertas del infierno se alzó del ataúd; con movimientos desesperados y reacción instintiva, se abalanzó con lo que el rubio no pudo sino llamar hambre extrema; apoderándose del cuerpo del aterrado muchacho que, en medio de la sorpresa y del horror, dejó caer la jarra que había llevado.

Fue aquello lo primero que impulsó a Kurama a reaccionar, con un movimiento, demasiado rápido para ser visto por ojos mortales, cogió la jarra, impidiendo que derramara su contenido y dio un paso hacia atrás; se quitó del camino de la criatura que hacía del chico un festín, procurando en todo momento estar a una prudente distancia, mientras contemplaba en silencio el espectáculo que, si no bello, al menos hipnótico en su salvajismo tan crudo.

Había vampiros a quienes repugnaría aquel comportamiento, bastardos remilgados que solo de la sangre bebían, considerando salvajes a quienes iban más allá; pero él no era uno de aquellos; él era un depredador incluso más grande que sus congéneres; recordaba demasiado bien el sabor de la carne, la sensación de desgarrar con los dientes la presa que se removía en el suelo, exhalando su último aliento y perdiendo su calor natural… Sí, aunque no se solía comportar así cuando “caminaba” como hombre, tampoco era algo que lo disgustara… Un espectáculo, solo eso, uno como tantos otros, y a la vez, uno como ninguno que hubiera visto antes.

Dio un sorbo a la jarra, degustando el familiar sabor de la cerveza; no se molestó en hablar, pues el “actor” principal no lo oiría, ocupado como estaba en consumir a su presa; se acomodó en medio de la amplia “cama”, para evitar convertirse en el próximo blanco, sonriendo ligeramente cuando aquella criatura finalmente alzó la mirada, con preguntas que desmentían su salvajismo anterior.
-Soy Kurama; y eso, era mi cena… - Dijo señalando, sin estar realmente molesto, a los despojos de humanos que ahora quedaban; no le preocupaba que alguien pudiera ir a ver que sucedía; era una fortuna que lo primero en ser desgarrado, fuera la garganta del chico, así ningún grito fue oído, y los sonidos amortiguados, del brutal pero extrañamente silencioso espectáculo, serían ahogados por el peso de los sueños de los demás tripulantes.

-¿Y quién eres tú? – Respondió en el mismo idioma usado por aquel ser, asumiendo fácilmente un lenguaje ya olvidado. No separaba la mirada del que reconoció como un hombre, aún maltrecho pero sin parecer ya un cadáver demacrado; para no correr el riesgo de ser la próxima víctima. -Si ya tienes la suficiente cordura como para hacer preguntas, supongo que sabes que yo no soy una presa. Por lo que he visto, nuestra naturaleza es parecida, aunque yo suelo beber solo la sangre. – Se rio ligeramente, como si estuviera entretenido y, hasta cierto punto, lo estaba; pero no era un idiota, y sabía que él era peligroso, obviamente más que humano y muerto de hambre, sin duda era una amenaza para el propio Kurama, tanto como para cualquier otro. -Si te abstienes de atacarme puedo ayudarte, pues imagino que aún tienes hambre. – Como para reforzar su propuesta se aproximó un poco, tendiéndole la jarra que contenía la cerveza para que pudiera beber. Deseaba saber más sobre el hombre, su situación lo intrigaba; ¿Cuánto tiempo habría estado en aquel ataúd? ¿Y cómo y por qué llegó ahí en primer lugar? Lo único claro era que había sido el tiempo suficiente para casi matarlo de hambre; una necesidad negada por tanto tiempo exigiría ser alimentada, y si tenía esperanzas de llegar a buen puerto sin dificultades, tendría que ayudarlo, para evitar que matara a los que necesitaba para guiar el barco… eso, o tendría que matarlo, y él no mataba a quienes lo podrían entretener; no al menos hasta que lo divertían más muertos que vivos.
Kurama
avatar
Vampiros
Mensajes :
40

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por DIO el Lun 08 Feb 2016, 7:35 pm

El atlante observó a aquél que se había presentado como Kurama, había sido una estupidez de su parte el no haberlo notado una vez saliera de su prisión. Aunque parecía no tener intenciones agresivas para con su persona no podía evitar el mantenerse lo más alerta posible, puesto que sus sentidos le habían comprobado no estar en forma como cuando su país natal aún existía, para evitar el ser atacado por sorpresa.

Dio reconoció tanto la respuesta como la pregunta que le siguió, estaba más entretenido tomando los trozos de carne de entre los dientes con su lengua que tardó un poco en responder.

—Puedes llamarme DIO —le respondió al rubio, con una voz que no le gustaba pero debía aceptar como suya, los años de encierro habían hecho mella de sus cuerdas bucales y la sangre del chico aún no las reparaba. 

Lo que prosiguió de su plática le sorprendió al no-muerto, jamás había conocido a alguien más que tuviera la misma condición de él aunque era de esperarse, la máscara que le había convertido en lo que es hoy era bastante antigua y, al parecer, le había concedido longevidad ¿quién podía negar la existencia de otro milagro como él? Su rostro ahora mismo, con más carne debajo de la piel, debía parecer un poema, pues era visible la sorpresa y posterior paso al razonamiento que le había causado dicha revelación.

Su mente comenzó a maquinar en el sin fin de información que podría tener el sujeto que ahora mismo le ofrecía una jarra con un líquido que obviamente no era sangre —aunque bien sabía que era como lanzar una moneda al aire, podría tratarse de alguien en una situación similar a la suya ¿no es así? Las puertas a un nuevo mundo se abrían frente a él y debía jugar sus cartas con cuidado, después de todo se hallaba en un lugar desconocido y no le convenía el arriesgarse a hacer un movimiento en falso.

Con una mano precavida tomó la jarra que le ofrecía el rubio, en señal de que aceptaba los términos del mismo... aunque fuera temporal; una vez aprendiera las reglas de éste nuevo mundo debería replantear el acuerdo. Bebió de la misma con avidez e, incluso, podría decirse que la mirada se le iluminó; de inmediato supo que se trataba de licor, memorias de su conocido alcoholismo vinieron a su mente pero ahora no importaba, aún siendo un no-muerto prefería esto a la vitae y cómo detestaba tal hecho pues le recordaba que era hijo de aquél hombre.

Tan pronto ingirió el líquido se limpió los restos del mismo con el antebrazo y se levantó para buscar, con el olfato, más de la espumosa bebida. En todos sus años en la Atlántida jamás había probado un licor de ese tipo y le había gustado; si su anfitrión tenía una jarra era probable que tuviera más; aunque, una pregunta importante le asaltó de pronto.

—¿En dónde nos encontramos? —quería darse de topes contra las paredes de madera de esa habitación, no había preguntado algo que podría costarle la vida.

¿Quién podía decirle que se hallaba en un lugar seguro? En su hogar lo buscaban para destruirlo por ser una abominación de la naturaleza y casi lo lograron, era muy probable que, tras el hundimiento de la Atlántida, alguien le encontrara culpable de ello y quisiera llevarlo ante la justicia. Pero ¿cuál justicia? No había habido mas que una sobreviviente —puesto que él no está vivo de forma tradicional— y no había alguien que le creyera siquiera que venía de la isla; los del continente creían su país parte de una leyenda debido a que no salían mucho de la misma y la tomarían como una demente.

Aunque ahora otra pregunta regresaba a él, tal como en las fantasías que había visto dentro del ataúd, donde Vasant y él cuidaban de niños con rizadas cabelleras doradas en la mansión Turan... ¿Qué habrá sido de nuestro hijo? Su mirada era ausente y claramente se notaba que había olvidado por completo que ahora no era tiempo de estarse preguntando acerca de ello.
DIO
avatar
Vampiros
Mensajes :
6

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por Kurama el Lun 08 Feb 2016, 7:40 pm

-DIO… - Lo pronunció, “probando” el nombre entregado con una voz “rota”, deteriorada casi con toda seguridad por el “tormento” que había tenido que soportar el pobre vampiro; asintió, en un gesto distante, para sí mismo, como si grabara aquella palabra a fuego en su memoria. -¿De donde vienes, DIO? – Se permitió realizar la pregunta mientras él tomaba la jarra; el uso de un dialecto prácticamente olvidado lo intrigaba, era uno de los pocos lo bastante viejos como para recordarlo y saber que su uso no era muy difundido.

-Estamos en un barco, vamos rumbo a Egipto… ¿reconoces el nombre del lugar que te hablo? – Preguntó al tiempo de que caía en la cuenta de que era posible que no supiera en absoluto; ¿Cuántos años tendría aquella criatura con la que, por azar del destino, se había encontrado? No lo sabía, y de preguntar no creía conseguir una buena respuesta; a duras penas reprimió un leve gruñido que dejaría traslucir su molestia, pues estaba consiguiendo más preguntas que respuestas y eso no era algo a lo que estuviera acostumbrado. -Si te gustó lo que bebiste podría conseguir más; pero aunque la cerveza pueda ser un deleite, dudo que sea lo que necesitas. – Dijo mientras daba una mirada que contenía tanto recelo como deseo hacia el lugar donde había estado el joven que sería su cena; su propia sed comenzaba a cobrar fuerza, exigiendo el sustento que mantenía su larga existencia.

-Ya que tu devoraste a quien sería mi cena, yo también tendré que alimentarme. Intentaba no llamar la atención, para hacer mucho más fácil este viaje tan largo; pero ocultar esa muerte no será fácil, y dudo que tengas el control suficiente para alimentarte sin matar a más de tus presas… - Dijo mientras pasaba su mano por entre su cabello, en un gesto pensativo e inquieto; logró dotar a sus palabras de un tono frío, de simple evaluación, arreglándoselas para deslizar el más ligero toque de un regaño hacia su nuevo compañero. -Sería más fácil tan solo matarte ahora mismo; en tu estado no podrías hacer mucho para impedírmelo… - Dejó salir las palabras, como si fuera una idea que se le hubiera ocurrido de pronto; inclinó la cabeza hacia un lado, contemplándolo con fría evaluación, al tiempo que sonreía, más “enseñando” los dientes cual depredador hambriento, que demostrando diversión real; quería que la idea se filtrara en la mente, sin duda aún aturdida y sumamente confusa del vampiro que, pese a verse más grande, en realidad estaría indefenso casi con toda seguridad. -Pero creo que todo será más divertido para los dos si te dejo con vida; así que no lo haré. – Sentenció, tras dejar correr unos pocos segundos; ahora aquel ser extraño podía mostrarse tranquilo, dócil incluso; pero no lo quería reaccionando de forma violenta cuando recobrara las fuerzas; en realidad Kurama había decidido desde el inicio que no le haría daño alguno, pero si se aseguraba de que DIO supiera que podría haberlo hecho, le daría puntos a favor cuando el otro se sintiera mejor.

-¿Eres relativamente nuevo en todo esto, verdad? – Con un gesto amplio de sus manos abarcó todo el lugar, en un movimiento elegante que podría haber significado todo o nada; pero para él era claro que se refería a su actual “condición” como un vampiro. -Necesitarás de alguien que te guíe, tanto para que puedas descubrir las alegrías y el placer que puede brindar nuestra naturaleza, como para que te puedas orientar y sobrevivir en el mundo que sin dudas te resulta extraño. – Bajó de la cama para ponerse de pie frente al hombre que aún lucía bastante maltrecho; había estado atento a cada reacción, y la sorpresa cuando reveló que compartían una naturaleza similar no le había pasado desapercibida, lo que lo había llevado a hacer las conjeturas que había “compartido”. -Como no hay nadie más aquí que pueda ayudarte con eso, yo lo haré. Así también me aseguro de que dejes a algunos con vida, para que podamos llegar sin problemas a tierra firme; ¿a menos claro, que tengas alguna objeción…? – El más leve toque de interrogación se deslizó en sus últimas palabras, fingiendo dar al vampiro una elección en todo ello; de cualquier modo no podía permitir que le arruinara sus planes, pues naufragar en medio del mar indomable era algo que prefería evitar; a sus ojos parecía un trato tan justo como apropiado, con mucho potencial para procurarse diversión por quien sabe cuanto tiempo; tal vez se estaba aprovechando de su “posición” de ventaja, por la condición en que DIO se encontraba, pero la idea era algo que no le molestaba, por lo que no merecía ni un segundo pensamiento.
Kurama
avatar
Vampiros
Mensajes :
40

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por DIO el Lun 08 Feb 2016, 8:38 pm

La voz de su anfitrión le había sacado de sus cavilaciones, la ilusión de un futuro imposible se esfumó ante la pregunta acerca de su origen. Lo que DIO respondiera a continuación podría costarle la no-vida y más en el estado precario en que se encontraba; por un lado podía decirle el nombre de la isla, después de todo era casi una leyenda aún en su juventud pero eso podría levantar sospechas acerca de por qué lo había hallado en un ataúd flotando. Podría mentir y asegurar que se había lanzado al mar de esa forma para salvarse de la catástrofe. Todo lo ponderó en fracciones de segundo, su pensamiento se había acelerado gracias a su transformación y ahora más que nunca necesitaba responder de inmediato y de manera correcta.

—Vengo de un lugar del que probablemente solo hayas conocido por cuentos de ancianas —cruzó los brazos, el izquierdo se encontraba ahora horizontal y sosteniendo su codo derecho; el dorso de su mano tocaba ahora su mejilla y le miraba directamente a los ojos.

Tras la esperada pausa dramática dijo: Atlantis, el continente más allá de las Columnas de Heracles y rodeada por Okeanos —el tono en que lo dijo era serio aunque con cierto tinte de reto burlón hacia el otro rubio, cosa que no había previsto; obviamente omitió el hecho de que se hubiera hundido y mucho más la razón.

Utilizó el nombre con el que designaban los griegos al enorme mar que rodeaba su tierra natal y ahora usaría el de las tierras que jamás habían sido habitadas, con un poco de suerte dicho título no habrá caído en desuso. No había falsedad en sus palabras y esperó un poco para proseguir: Durante siglos mi gente vivió en ese anecúmene mas pocos lo creyeron, fue una civilización como ninguna se ha visto o será vista mas cuando yo nací estaba ya en declive.

Cómo lamentaba el no haber nacido siquiera cien años antes, el esplendor de Atlantis del que tanto leyó en los libros será algo que nunca podrá presenciar. Más tarde los mortales le llamarían Utopía, mas esa descripción distaría bastante de la realidad; se trataba de un continente donde las artes mágicas y la vida cotidiana se habían enlazado de tal manera que era difícil distinguir la una de la otra ni de concebirlas separadas. Ahí hasta el niño más pobre tenía conocimiento de que existían los hechiceros y la mayoría era practicante de ese arte.

Su anfitrión respondió a su pregunta y el nombre que mencionaba le sonaba conocido, quizá si lo viera escrito sabría hacia dónde se dirigían pero por el momento fingiría en conocer su destino asintiendo con la cabeza levemente. Lo más probable era que fuera una tierra que en su tiempo como humano no se había descubierto o que él conocía bajo un título ahora en desuso. Se maldijo internamente por no haber notado el hasta ahora imperceptible bamboleo del suelo donde estaba de pie, el haber estado tanto tiempo sintiendo ese tipo de movimiento le había dejado acostumbrado a ello.

Cómo cambian las cosas, ¿quién hubiera dicho que viviría para ver el día en que todo lo que conocía ya no existe? Ahhh Orang sería feliz en ésta era... Imaginó al moreno colmando de preguntas al misterioso anfitrión acerca de las nuevas costumbres y de lo que se decía de Atlantis, eran cosa que DIO hallaba por ahora inútiles pero que probablemente no lo serían puesto que su amado enemigo casi siempre tenía buen ojo para ese tipo de detalles.

Grabó el nombre de la deliciosa bebida en su memoria, cuando bajaran de esa nave sería lo primero que buscaría y, si bien el misterioso hombre tenía razón en que no le sería provechosa al menos le daría el solaz que siempre le había brindado. Arma de doble filo era el licor, adormecedor de las penas y entorpecedor del buen juicio; ya le había costado una vida llena de comodidades pero no podía dejarlo, será la causa de su caía algún día... pero no hoy.

Por un momento se preparó para lo peor, la amenaza que lanzó el otro rubio bajo el disfraz de un comentario al azar no había sido tomada a la ligera por el atlante. Trató de no hacer visible su alivio al saber que no le mataría, aunque no estaba seguro de ello.

—¿Acaso es tan obvio? —preguntó más para si mismo que para su acompañante, aunque en parte se alegraba de que él mismo se hubiera ofrecido y le ahorrara la molestia de tener que pedírselo.

El cambio que había sufrido fue relativamente repentino y nunca tuvo la oportunidad de ahondar en la verdad que se ocultaba detrás de la máscara de piedra. Al parecer corría con suerte, por el momento; su anfitrión parecía ser más experto en la materia que el atlante y las dudas que tuvo al inicio acerca de ello se esfumaron una vez se postuló como su instructor.

—Agradezco el haberme encontrado contigo, Kurama; jamás me había conocido a alguien de nuestra naturaleza y pensaba de hecho que no hubiera otros —el externar el posible miedo era algo que no le gustaba pero era ad hoc con la situación.

—Te aseguro que puedo controlar a la bestia. No hay algo que no haya superado y ésta no será la excepción —claro que mentía, si no cómo explicaba el haber sido atrapado estúpidamente dentro de ese ataúd, pero debía fingir suficiencia ante un posible enemigo.

No estaba en su naturaleza el ser espontáneo, su fuerte se hallaba en la creación de planes que rendirían frutos a largo plazo, o eso era lo que pensaba. El haber actuado sin pensar le había llevado hasta donde estaba ahora y, si bien la eternidad fue bien recibida no lo era así su presente estado de incertidumbre. Podría decirse entonces que el ser espontáneo le había resultado en un 50/50 ¿Se arriesgaría una vez más a explorar las tierras de lo desconocido sin haber considerado hasta el más mínimo detalle?

—Es más, te lo puedo demostrar —la respuesta a la anterior interrogante fue un contundente: ¡por supuesto que si!

Quizá sería a causa de la llamada cerveza el que su lado retador saliera a flote o acaso había enloquecido ya dentro del ataúd, sin importar la razón lo que acababa de comenzar podría tratarse del cuarto clavo de su destrucción. El primero había sido el delatarse con Orang acerca de su comportamiento con Vasant, el segundo fue el usar la máscara de piedra y el tercero el confiar en su nueva fuerza.

—Voy a salir a cazar de manera limpia, sin dejar rastros, ninguno sabrá que fue lo que sucedió sino hasta que sea demasiado tarde —se trataba de un alarde arriesgado pero ya estaba muy seguro de llevar a cabo esa decisión como para hacerlo a medias y sin su característico toque prepotente.

Durante su corta experiencia como no-muerto en tierra firme había aprendido a cazar su alimento de forma que sus propias presas se ofrecieran como sacrificios. En su interior sabía que eso sería casi imposible dado el estado decadente de su cuerpo por lo que el uso de la fuerza bruta sería necesario. Tronó los huesos de su cuello al estirarse demostrando que se preparaba para actividad física; hasta ahora había notado lo tieso que se encontraba su cuerpo.

Abrió la puerta del camarote, no sin antes ver por la rendija de la madera si había gente en el pasillo. Ya llevaban un rato hablando y nadie había pasado por ahí, pudo deducir que su platillo revitalizador era un simple copero por lo que era probable que hubiera muchos más transitando en la nave. Con paso elegante y al mismo tiempo precavido, salió de la habitación y, con un ademán invitaba al otro rubio a acompañarle en el siguiente acto de carnicería limpia que él desataría sobre aquellos desprevenidos pasajeros.
DIO
avatar
Vampiros
Mensajes :
6

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por Kurama el Lun 08 Feb 2016, 9:17 pm

-¡Aaaaah! Creo que resultaste ser incluso más interesante de lo que había previsto en el inicio. – Fue la enérgica reacción del rubio ante la información otorgada por el otro vampiro; en su rostro se dibujaba una sonrisa, más auténtica que las que había compartido hasta el momento, mostrando finalmente muestras de interés real, más que vestigios de curiosidad momentánea.

-Así que una criatura del mito proveniente de una tierra de leyendas tan muerta como tu parte mortal… Hay algo poético en todo ello, ¿no crees? – Se alzó para aproximarse a él, aunque sin dar el espacio suficiente para responder; preguntas retóricas, eran algo que adoraba, una de las primeras cosas aprendidas por él al intentar adaptarse a la vida de los “monos” (seres humanos), para pasar desapercibido entre sus presas que tan divertidas se le antojaban; y es que un lobo paseando entre el rebaño terminaba aprendiendo los modos de las ovejas, aunque al final nunca podría valar, sino solo gruñir, pues la naturaleza de uno y otro eran después de todo, y aunque pudiera ocultarse en principio, incompatibles.

-A cada momento estoy más convencido de que mi elección ha sido la correcta, DIO; la convivencia pacífica entre nosotros puede terminar siendo más interesante y provechosa de lo que pensé. Una vez ambos estemos saciados, espero podamos compartir relatos, pues conocer de tu tierra de origen que, incluso para mí es en su mayoría desconocida, es algo que me encantaría. – Algunos dirían que Kurama era una de aquellas odiosas personas que gustaban de oír el sonido constante de su propia voz al hablar; y todos ellos estarían, sin lugar a dudas, en un error garrafal, pues solo quien desconociera su verdadero ser llegaría a tal conclusión; él gustaba de conocer y aprender cosas nuevas; al mezclarse con los seres cuya sangre bebía, había despertado en él un interés, aún incipiente, en la diversidad existente en la tierra.

-Por supuesto que hay otros como nosotros, no te sientas tan especial. – Dijo a modo de broma, su actitud mucho más relajada en torno a su nuevo “compañero”. -¿Cómo es posible que no conozcas a otro de los nuestros? ¿Cómo fue que terminaste siendo lo que eres? – Prácticamente con cada nueva palabra, aquel vampiro extraño se volvía más desconcertante; aquello no era tan irritante como interesante, por lo que al rubio le venía bien; adoraba desvelar secretos, y su acompañante parecía tener muchos de esos.

Para alguien que conocía el misterio real tras el origen de los Dead Apostles, el hecho de que existiera uno de los suyos que alegara desconocer la existencia de otros congéneres no podía sino despertar una profunda inquietud; era cierto que algunos –como él mismo- podían llegar a ser vampiros sin intervención de otro o de algún ancestro, pero eran casos sumamente raros; así las cosas, no podía tener más interés en la respuesta del otro rubio.


-¿Dices Que puedes controlar a la bestia…? Sí, claro, dile eso al chico que iba a ser mi cena y que, por cierto, destrozaste. – Dijo con algo de condescendencia colándose en sus palabras, aunque sin mala intención. -Pero bueno… no te tomaré eso en cuenta y te permitiré demostrarlo; aunque cazar sin dejar rastro no será suficiente… - Dijo con voz pensativa, al tiempo que una idea cruzaba rápidamente por su mente.

-Estaba pensando… - Aunque su tono dejaba claro que pensaba que a DIO no le gustaría la idea, su sonrisa transmitía claramente que no le importaba. -¿Podrías observar cómo me alimento sin beber nada más hasta que yo termine? Después de todo, tú ya devoraste a una persona, yo no he probado bocado; parece lo más justo, ¿no crees? –

Siguió al vampiro sin protestar, aunque una vez fuera del camarote aceleró el paso para guiar la marcha, pues tenía una idea bastante buena de por donde comenzar, indicándole con un ademán a DIO que lo siguiera; se había comprometido a ayudarlo, pero al aceptar aquello, DIO también aceptaba, hasta cierto punto, obedecerlo en ciertas cuestiones, o al menos Kurama esperaba él hubiera entendido aquello que iba implícito en la oferta de ayuda.

-Si realmente estás bajo control, no tendrás problemas con lo que sugiero. – Concluyó su idea anterior, al tiempo que se detenía frente a la puerta de otro camarote. -Aquí dentro duermen un par de hermanas gemelas realmente deliciosas; he deseado probarlas desde que subí a este barco y creo por fin es el momento indicado; ambas son bastante divertidas así que no quiero que mueran, pues nos podrán entretener durante lo que queda de este viaje. Así que dime, DIO ¿Crees que serás capaz de mirar mientras bebo de una, mientras esperas tu turno y, cuando éste llegue, no matar a ninguna? – Sus deseos e intenciones para con las gemelas eran ciertas, pero también era verdad que en cierto modo él estaba jugando, adoraba probar los límites de las personas y DIO justamente había mostrado la seguridad que le gustaba poner a prueba.
Kurama
avatar
Vampiros
Mensajes :
40

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por DIO el Lun 07 Mar 2016, 2:34 am

Vaya que su anfitrión era curioso, ante cada respuesta que le daba DIO él le devolvía una pregunta aún más profunda acerca de su naturaleza, claro está que no planeaba desvelar todo lo referente a la forma en que se transformó en ese ser "inmortal" que era hoy ¿Quién le da armas a un enemigo antes de calarlo antes siquiera? Por fortuna había picado el anzuelo en el reto que le había propuesto, al parecer se trataba de alguien con espíritu de competencia. Pero claro, no podía quedarse callado en todo el arreglo, le había impuesto una prueba incluso más compleja de lo que había esperado el atlante, a lo que respondió.

—¿Por quién me tomas, Kurama? Cuando yo digo algo es porque puedo hacerlo, no negocío con aquello que no puedo cumplir —toda la noche se la había pasado mintiendo y ésta no sería la excepción pero esto es algo inherente a su naturaleza de diplomático, de algo le había servido el vivir tanto tanto con la calaña como con la alcurnia.

Una vez fuera del camarote, DIO se dejó guiar hacia donde bien podría ser un nuevo campo de batalla si no podía controlar su sed. Por extraño que pareciera, al atlante nunca le había gustado ir al frente durante éstas situaciones; ya sea por instinto de autopreservación —porque ¿qué idiota le da la espalda a sus enemigos?— o por el mero hecho de que toda su vida como humano se la pasó opacado por la sombra de otros, no le pareció un mal trato el dejarse guiar por su congénere.

Eso le dio la oportunidad de observarlo con detenimiento, si bien ya le había visto de fente de espaldas notó que se trataba de alguien de condición física fuerte y bien formado. De estar en otra situación podría decirse que se trataba de "su tipo", aunque el hecho de que fuera rubio era algo que no le terminaba de gustar; él prefería a los morenos, no por nada había terminando enamorándose de su primo —aunque a ciencia cierta no sabía si de hecho le gustaban los hombres de esa apariencia porque él ahora occiso era así. Su forma de caminar le indicaba que se trataba de alguien seguro de si mismo, no saba pasos firmes como los suyos, sino más bien con cierta gracia similar a la de un animal; es más, no hacía casi ruido al tocar el suelo.

Quiso estirar la mano hacia enfrente para probar suerte, lo había hecho ya muchas veces antes y después de convertirse en lo que es; ya fuera en una callejón oscuro o en una velada con los nobles de Atlantis, para él no había quien le dijera "no" sin siquiera proponérselo. Ah la cantidad de amantes que había tenido no podía siquiera recordarla, ya fuera la hija del tabernero o el sobrino del director de su colegio todos palidecían ante sus dos eternos amores.

¿Pero en qué estás pensando? No estoy ni cerca de lo que una vez fui. Sonrió levemente ante tan cruel descubrimiento; debería estar pensando en cómo salir del predicamento en que él solo se metió en lugar de avalanzarse sobre el rubio que caminaba frente a él para hacer con él actividades que ni siquiera debería estar imaginando.

La pesada figura de DIO hizo que la madera del suelo crujiera un poco, le sorprendía ese hecho puesto que había perdido masa muscular durante su estadía dentro de ese ataúd. De lo que aprendió acerca de su naturaleza era probable que solo requiriera de alimentarse para recuperar su pasada forma; con una mano acomodó un mechón dorado detrás de su oreja y no pudo evitar el aumentar a su lista de cosas por hacer tras bajar de ese barco el tomar un baño como se debía. Quizá hubiera sido una buena idea el preguntarle a su guía si existían instalaciones propias para ello, incluso si solo se trataba de una bandeja con agua fría y un paño lo hubiera agradecido en ese momento.

Lo que en la mente del atlante había parecido un momento propicio para su monólogo interno fue en realidad la corta procesión hacia el camarote al final del pasillo, estaban tres puertas lejos de donde habían salido y ahí fue que se detuvo su acompañante. El trato que le propuso hizo que cruzara los brazos y riera con un poco de sorna, siguiendo con el acto de ser la imagen del control en ese momento.

—Me agrada tu manera de pensar; pero cuando hablas de que planeas divertirte con ellas ¿se trata de lo mismo que pienso? —se aventuró a preguntar, solo por curiosidad; el no había visto a una mujer en mucho tiempo y era probable que terminara usando a una de las gemelas que mencionó para otros propósitos, después de todo no rompía con las reglas y él no era alguien conocido por sus escrúpulos.

Se relamió los labios delatando un poco el hambre que ahora tenía, aunque fue en realidad más un acto reflejo que otra cosa. El hecho de que él fuera quien había propuesto el primer reto le hacía responsable de abrir la pueta que ahora los separaba de las indefensas hermanas, las pobres no sabían lo que les esperaba al otro lado de la pieza de madera labrada.

El nigromante tomó el pomo de la puerta y sin hacer mucho ruido la abrió, era un experto cuando se trataba de entrar a hurtadillas a una habitación desde que tenía memoria; el tener un padre alcohólico y violento le había enseñado a ser discreto por supervivencia. La escena que ante ambos inmortales se presentó fue la de un par de jóvenes de tez morena y cabellos azabache, ambas estaban dormidas en una cama de plumas y solo una delgada tela de lino las cubría del frío de la noche.

Las hermanas estaban abrazadas para compartir calor y sus pechos se elevaban cada vez que respiraban, ante los sentidos agudizados de DIO ambas no solo eran un par de chicas bellísimas sino bastante deliciosas. Los latidos de ambas podían ser escuchados por el atlante lo mismo que el flujo de la vitae que recorría sus venas, procedió a cerrar la puerta tras de si cuando su guía hubo entrado y ese fue el tiempo que necesitó para controlarse frente a él. Soltó el aire que no sabía que estaba manteniendo dentro de sus pulmones, por la expectativa y porque iba ahora mismo a hablar.

—He aquí a tus preciosas gemelas, ahora entiendo porqué quieres mantenerlas con vida; en mi vida jamás había visto bellezas tan exóticas como ellas y no dudo que deben de contar con algún otro encanto en el que obviamente quieres deleitarte —su voz hizo que una de ellas se estirara y abriera un poco los ojos.

Su mirada no se había acostumbrado a la oscuridad de la alcoba así que tardó unos segundos en percatarse de que las dos sombras que veía frente a ella no se trataban de un invento de su imaginación sino de dos hombres a la puerta de la misma. Incrédula, aún pensando que estaba soñando, se atrevió a externar la pregunta que ahora cruzaba por su somnolienta mente: ¿Quiénes son ustedes?

La pregunta no hizo mas que importunar a su gemela, quien de manera similar pero más lenta siguió el mismo proceso con una sola diferencia: ella sintió un terror increíble ante tal visión nocturna y abrió la boca para gritar del susto... pero el sonido nunca llegó pues DIO se avalanzó contra ella con velocidad preternatural y la amordazó con la palma de su mano. Con la otra procedió a llevar un dedo a sus labios y mascullar un ronco "shhh", indicándole que no hiciera ruido. Ella abrió desmesuradamente sus ojos marrón y quedó paralizada del miedo, por instinto supo que no le convenía el decir ni pio.

—Buena chica —quitó la mano de su boca y peinó sus negros rizos con la misma para proceder a tomarla de la mano y guiarla hacia su anfitrión.
DIO
avatar
Vampiros
Mensajes :
6

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por Kurama el Miér 11 Mayo 2016, 9:29 pm

El rubio realmente estaba disfrutando de la situación, algo que al inicio de aquel viaje jamás habría esperado; DIO lograba mantenerlo intrigado y más que nada deseaba probarlo, someter la firme voluntad que parecía poseer a pruebas que hicieran flaquear la seguridad en su mirada, hasta doblegarlo a sus deseos. Lo ayudaría, sí, pero no cabía duda de que disfrutaría del proceso y los beneficios que le podía otorgar la compañía de lo más cercano a un igual, que había visto en lo que parecía un tiempo demasiado largo como para querer recordarlo.

-Cuando hablo de divertirnos con ellas me refiero a… - Hizo una pequeña pausa, girándose al llegar a su destino para mirarlo con una sonrisa que claramente indicaba que se estaba divirtiendo… Divirtiéndose a costa de DIO. -Creo que es mejor si no te lo digo. Si logras comportarte ya lo descubrirás y si no… Bueno, digamos que no serás el primero en sufrir por romper mis juguetes. – Concluyó, logrando entrelazar en su voz el más sutil pero perceptible toque de amenaza, con el ánimo que dejaba entrever que cualquiera fuera el resultado, al menos él lo disfrutaría, cosa que no necesariamente sería cierta para el resto.

Aprovechó del momento en que DIO retomó la iniciativa, introduciéndose al camarote que había elegido, para contemplarlo con detenimiento; sin duda alguna su apariencia había mejorado, aunque imaginaba que aquel hombre grande seguía siendo apenas una sombra de sí mismo; necesitaría de más “alimento” para recuperar su pasado esplendor, del que ahora no quedaban más que pálidos vestigios, apenas una muestra de lo que fue y podría llegar a ser. Aún así, saltaba a la vista que aquel vampiro tenía lo que se necesitaba para capturar la atención de Kurama, si hubiera sido humano, de seguro habría sido su elección de presa, aún si estaba rodeado de gente… Personas atractivas eran las que prefería, y una parte de él se moría por dejar que se alimentara hasta que quedara saciado, y que tomara un baño, solo para contemplar como era realmente.

Entró justo después de él, contemplando la escena en silencio; las gemelas lucían tal y como las recordaba, se mantenían en lo que había asumido como su posición favorita para dormir, pues cada vez que se colaba por las noches ahí, las encontraba de aquel modo; quizá lo hacían para combatir el frío inclemente, quizás porque disfrutaban de la reconfortante proximidad; no importaba el motivo, solo importaba que aquello le gustaba, y le encantaba aún más cuando le daban la bienvenida entre las dos, compartiendo la cálida ambrosía que sus corazones palpitantes vertían generosamente en sus venas. Sus pechos subían con cada respiración, sus leves sonidos al dormir llenaban la habitación cual tentador llamado, invitándolos a unirse a ellas, a apartar con suaves manos el sueño de sus jóvenes cuerpos, substituyéndolo por la vigilia y el placer, para llenar aquel pequeño rincón del planeta con los seductores sonidos de jadeos y palabras susurradas.


Sacudió la cabeza para salir del estupor en que sus pensamientos lo habían sumido, obviamente su acompañante no era el único que necesitaba alimentarse; pero con el repentino despertar de las muchachas ante la voz de DIO, Kurama esperaba su repentino lapsus hubiera pasado desapercibido. Antes de que pudiera detenerlo, o siquiera preocuparse por la seguridad de sus valiosos “tesoros”, el otro rubio ya había silenciado a la última en despertar, haciendo que se levantara para entregársela casi como ofrenda.


-Así es… estas dos bellezas son poseedoras de muchos encantos. – Respondió al comentario del vampiro más joven alterando el tono para sonar más suave; inmediatamente ambas chicas se relajaron de forma perceptible, al reconocer a quién ya habían conocido en bastante profundidad, sin embargo, aún permanecía algo de temor, en las profundidades de los ojos de la chica que le era “ofrecida”. -Recuerda… No deben sufrir ningún daño. – Dijo al tiempo que llevaba su mano a la barbilla de la chica; de forma casi inmediata su temerosa expresión fue borrada por completo, siendo reemplazada por una de pura adoración, como si ante sus ojos solo Kurama existiera, permaneciendo claramente en un trance profundo.

La tomó de la mano, para apartarla de DIO y llevarla junto a su gemela, a la que le ofreció la diestra que tenía libre, dejándolas a ambas en un estado similar, de modo que no correrían el riesgo de que ellas se sobresaltaran. Dejándose caer en el lecho, con una chica a cada lado, finalmente dirigió su mirada a quien había aceptado su desafío.
-Aún no he decidido que hacer con ellas cuando este viaje termine. ¿Sabes? Tal vez podríamos llevarlas con nosotros; son un par de blancas e inocentes palomas, carecen del brillo que da profundidad a los colores de una persona que ha experimentado el sufrimiento… Ese sufrimiento que si no te destruye y te quita el gusto de vivir, le añade algo a la personalidad que la dota de un particular atractivo… Sin embargo, aunque no poseen nada como aquello, hay algo cautivante en su pureza. –

Mientras hablaba deslizó la mano por el rostro de la chica que antes había demostrado su terror, en una caricia lenta, ante la que ella inclinó el rostro, frotando la mejilla contra la palma de su mano, cual felino que se dejaba consentir. -Solo imagina el deleite de corromper a dos espíritus tan puros… Es embriagador. – Algunos dirían que comenzaba a divagar, mientras dejaba que las gemelas se pegaran a su cuerpo, permitiendo que las manos ajenas lo acariciaran sin quitarse aún nada de sus vestiduras. La verdad era que el juego ya había comenzado, y él se disponía a probar a quien había convertido en su espectador, de casi cualquier forma que pudiera imaginar; podía intuir lo difícil que le resultaría al otro vampiro mantener el control con toda la sed que debía estar sintiendo.

Besó a la chica que primero había despertado, mientras con su mano subía por su cuerpo, prodigándole una caricia sensual, desde la cadera hasta el cuello, lugar donde se quedó, deteniendo el beso.
-Como te había dicho, yo beberé un poco en primer lugar… Si te comportas dejaré que puedas hacerlo tu luego. – En un repentino movimiento, que contrastaba con los anteriores, de los cuales se había asegurado que DIO tuviera en todo momento una buena vista, se abalanzó sobre el cuello de la chica a la que había besado, bebiendo de su sangre con deleite; la mujer entre sus brazos dejó salir un pequeño gemido, y su gemela se arrimó aún más al cuerpo del rubio, como si paciente esperara que fuera su turno.

Él se detuvo de forma tan abrupta como había comenzado, permitiendo que del cuello de la chica, se escurriera un pequeño hilo de sangre, que bajaba hasta perderse bajo las vestiduras que ella llevaba; una vez se hubo asegurado de que DIO lo hubiera notado, con lentitud deliberada lamió aquel rastro rojizo, dejando una vez más limpia la piel que procedió a sanar, utilizando su magia.
-Y bien… ¿Deseas unirte a nosotros? – Extendió la mano hacia DIO, en una clara invitación, él no planeaba moverse de ahí, de modo que si el otro rubio deseaba conseguir a las muchachas tendría que soportar la proximidad de Kurama y, dependiendo de su humor, quizás hasta algo más. Esperaba ver como se sentía DIO con el pequeño espectáculo, quería ver como luchaba por mantenerse controlado y, si no le presentaba reto alguno, ya encontraría modos de probar su autocontrol.
Kurama
avatar
Vampiros
Mensajes :
40

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por DIO el Mar 07 Jun 2016, 3:47 am

Desde su niñez Dio había observado el comportamiento de distintos animales y les consideraba incluso hoy día como criaturas nobles y de mejor calidad que los humanos. Su primer y más prolongado contacto con uno fue el gato gris de su madre, un felino escurridizo de pelo corto que ayudaba a mantener a las plagas a raya; se trataba de una de las pocas pertenencias que trajo a la casa Eraclea tras ser vendida a ellos. Dado que su hogar fungía como taller de embalsamamiento casi siempre había ratas y otras alimañas rondando por ahí, en busca de comida o de la carne de los vivos.

Garras ligeras era el nombre que le dieron; y si bien Dio nunca fue un chico normal podía decir que esa mascota fue lo más cercano a un compañero de juegos —vivo— en esa casa tras la muerte de su madre. Tras regresar de las cantinas donde apostaba, el felino le recibía con un ronroneo y una caricia en la pierna; cuando se escabullía para leer el animal se acostaba en su regazo y de vez en vez le traía "regalos" a su cama. El animal tenía una forma muy peculiar de demostrar su afecto a su amo en esas ocasiones, le traía animales muertos y los dejaba en la palma de su mano... hasta que un día su padre, estando ebrio, asesinó al minino y decidió que era una buena idea el despellejarlo sobre la cama de su hijo.

Por alguna razón, en aquel momento el atlante se sintió como su gato: entregando una presa al otro inmortal, un bocadillo nocturno, como era el objetivo con el que probablemente el felino le dejaba ratones y pajarillos muertos en su infancia. Mas ésta vez la presa no estaba muerta, no, se trataba de un tentenpie con un vigoroso corazón palpitante y lleno de vida. Observó cómo el otro rubio era poseedor de algo que sólo había visto suceder consigo mismo; era capaz de hacer que cualquiera le mirara con adoración sin mucho esfuerzo y de maneras antinaturales.

De no ser porque su atención estaba ahora mismo sobre el ganar esa apuesta se habría percatado de que acababa de presenciar una habilidad que compartían muchos no muertos. Sin embargo ahora mismo estaba más preocupado por no lanzarse sobre la morena que estaba ahora a sus espaldas, a la expectativa de lo que los dos hallanadores de su habitación quisieran hacer con ella. El atlante no pudo hacer mas que fijar su mirada en el suelo de la habitación cuando Kurama las hizo caer en su hechizo, fueron sus palabras las que le obligaron a mirarlo directo a los ojos para no ver a las dos chicas y caer en la tentación de perder la compostura.

—Sería una lástima el deshacerse de ellas, incluso el romperlas parece un desperdicio... o por lo menos el hacerlo rápido, ¿no te parece? —fue lo único que alcanzó a decir antes que su anfitrión comenzara el juego.

El nigromante cerró la boca con fuerza, manteniendo la quijada lo más cerrada que podía tenerla sin que comenzaran sus dientes a romperse; había utilizado ya muchas veces al dolor físico como una forma de distraer la mente de sus impulsos más básicos, siendo el dolor una de las sensaciones más primitivas que el humano experimentara servía como un buen freno. Asintió con la cabeza, indicando que comprendía las reglas del juego a la perfección, sólo se atrevió a sonreír de lado un poco para aparentar aplomo en lugar de su latente hambre. Pero si había ya soportado quién sabe cuántos años en el aislamiento, sin satisfacer el apetito y no había enloquecido —o eso quería creer— ¿qué desafío representaba ésta pantomima?

Ah qué equivocado había estado el atlante, le costó mucho el siquiera ver cómo una gota de sangre caía al blanco atuendo de la chica y que él no podía probarlo; trató de pensar en otras cosas. Repasó sus lecciones de nigromancia, recordó las leyes de su isla, disfrutó un poco al recordar cómo incendió al fastidioso perro mascota de Orang, incluso la bofetada que le diera Vasant cuando robara su primer beso le ayudó a mantener la calma hasta que su anfitrión le dirigiera la palabra de nuevo.

—Quisiera aceptar tu oferta, mas no puedo, aún—se llevó una mano a la sucia cabellera rubia —Fue muy grosero de mi parte el no hacerlo, supongo se debe al tiempo que no camino entre los vivos pero —dio un paso hacia la chica que ahora mismo no había sido probada por el vampiro —¿Pudieras ayudarme a limpiarme?

Él no era una persona que usara motes cariñosos con sus víctimas, la chica no le inspiraba el cariño que parecía provocar en el otro hombre; DIO era incapaz de amar a alguien más que no fuera él mismo... y aquellas otras dos personas. Tomó una de las manos que tenía apoyada sobre su guía, no sin antes tocar un poco las vestiduras del mismo; la chica parecía sorprendida cuando de un movimiento rápido y fluido la hizo levantarse, girando sobre su propio eje, hasta terminar de frente al atlante. Por un instante le miró a los ojos y, tal como cayera víctima de Kurama no hacía ni cinco minutos, ahora estaba a la merced del nigromante: sus deseos eran órdenes hasta que él decidiera lo contrario.

La satisfacción que sintió al recuperar un poco del poder del cual fuera amo antaño fue simple pero reconfortante, hasta ahora no se había dado cuenta lo mucho que extrañaba el ser quien estuviera en control de la situación. Su nueva adquisición le observaba con adoración y lealtad absolutas, sin decirle una palabra guió la mano del médium a su rostro y buscó su proximidad rápidamente; él sonrió de lado, soltó su mano y delineó el pómulo de la chica con una de sus largas uñas.

—¿Acaso no son los humanos criaturas fascinantes? Son tan volubles que da risa —aún mostrándole sus amarillentos colmillos, su víctima seguía pidiendo su atención —Anda, busca los aditamentos para limpiarme —su voz era de comando, no de petición; se notaba estaba acostumbrado a tener servidumbre a su disposición.

La muchacha comenzó a reunir los objetos que le pidió, había una palangana con agua en una mesa al lado contrario de la cama y cerca de la puerta; colgado en su borde había una tela que parecía estar ya usada, así que rasgó parte de su propia túnica para reemplazarla, no podía dalre un trapo sucio a su amo. Él le observaba con cierta satisfacción, se notaba que estaba no acostumbrada a servirle a otros pues tardó más de lo que un esclavo normal en llevar el agua a los pies del rubio y olvidó el traer dónde poner el recipiente. DIO no había esperado una jofaina, por cómo lucían los apocentos de las gemelas se notaba que no eran de noble cuna ni contaban con mucho dinero, es más, era probable que fueran también invitadas del otro vampiro.

No podía ponerse delicado en una situación como ésta, pero de haber sucedido cuando estaba todavía en su isla ya habría abofeteado a la pobre moza que no hizo su trabajo con prontitud y perfección. Sin mucha ceremonia desató el nudo que estaba sobre uno de sus hombros sujetando su túnica —o de lo que quedaba de ella— y la sucia tela cayó al suelo dejándolo completamente descubierto. Si bien en la Atlántida no tenían por costumbre el ser libertinos, él ya había perdido todo sentimiento de vergüenza con acciones que a más de uno ruborizarían en un parpadeo. La chica tampoco pareció sorprenderse mucho, al parecer lo que le había hecho el rubio la hizo obviar tal hecho y, sin que se lo pidiera, procedió a limpiarlo.

El antiguo esplendor físico del cual gozara DIO no había sido recuperado, más que una escena que a muchos podía causarles placer parecía más un acto de caridad hacia un hombre desafortunado. Las delicadas manos de la joven le acariciaban con tal dulzura que le ayudó a no pensar en ella como la presa que era esa noche, mientras tanto, su atención cambió hacia la reacción que el otro vampiro pudiera tener para con todo esto; lo quiso disimular con miradas fugaces hacia el otro extremo de la habitación. Para cuando llegara hacia su pecho, le fue fisicamente imposible a la chica el alcanzarle, la diferencia de estaturas era bastante pronunciada por lo que el atlante terminó con el trabajo.

Para cuando hubo acabado tan ardua tarea, la otrora pristina tela de lino que la chica había donado estaba completamente negra y acompañada de otras cuatro que pertenecían a la misma dueña. La chica por poco y se queda sin falda para ofrecer al nigromante, pero ahora sus piernas estaban un tanto más descubiertas y su vestido sólo cubría lo esencial. DIO miró sus ropas y decidió que ya no eran adecuadas para su uso, estaban bañadas de la sangre de su primera víctima en ese navío además de que estaban cayéndose a pedazos.

Recordó la sábana que las gemelas habían descartado al ir con Kurama y, con paso firme, se dirigió en busca de ellas para usarlas como una túnica temporal. Eso era lo bueno de las vestimentas de esa época, prácticamente podían usar cualquier cosa para cubrirse sin que pareciera fuera de lugar; usó el mismo arreglo que tenía la que se había quitado: tomó una esquina frente de si y sobre sus hombro derecho, pasó la tela por detrás de si y debajo de su brazo izquierdo, enrolló su torso con el lino hasta que la otra punta quedó detrás de si y la ató con la otra. La sábana no era muy larga en realidad, al terminar, su toga a penas le cubría las rodillas pero cumplía con su cometido.

—Disculpa la tardanza, pero no podía permitirme el seguir así por más tiempo; tu ya bebiste de ésta chica ¿es acaso ya mi turno con ella? —se atrevió a pasar sus dedos por los castaños rizos de la jovencita para llevarse uno a la nariz y olisquear su aroma un poco.
DIO
avatar
Vampiros
Mensajes :
6

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por Kurama el Jue 04 Ago 2016, 10:48 pm

La emoción de la caza era algo que desde su primer nacimiento había acompañado al rubio, formando parte de su naturaleza primaria; encontrar una presa de su gusto, acecharla cual depredador sigiloso que se aproxima oculto por el denso follaje, y salir tras ella en raudo vuelo, infatigable en la persecución hasta que el alimento cayera rendido bajo el hambre impetuoso de sus afilados colmillos… Sí, siempre había disfrutado de todo aquello, era algo simple y natural para él; pero con la comprensión de las maneras del ser humano, despertaron en él nuevas formas de experimentar similar emoción; descubrir una grieta en la “armadura” instintiva que cada persona “vestía” para mantener sus secretos y puntos más vulnerables apartados del resto, infiltrarse en el interior, y explotar cada punto débil, para ver al otro rendido; aquello no era para él, más que una forma de caza.

Y DIO era su presa.

Sin embargo, y a pesar de que la perspectiva de forzar la situación hasta verlo doblegado a sus pies, le resultaba muy atractiva, no tardó en recordarse a sí mismo que aquel no era el propósito de aquella noche oscura. Su plan inicial le resultaba más atrayente, pues reconocía el potencial latente en su famélico compañero.


-En estos momentos, sea rápido o lento da igual. Romperlas en la forma que sea me parece un desperdicio, pues no me gusta perder mis juguetes sin tener otros nuevos con que reemplazarlos. – Fue lo que comentó como respuesta a las palabras del otro hombre, una vez terminó de beber.

Más que cualquier otra de sus acciones pasadas, el siguiente movimiento de DIO logró realmente tomarlo por sorpresa; las acciones, incluso con mayor exactitud que las palabras, son el fiel reflejo de los deseos del corazón, las exigencias del alma, y la satisfacción que ordenan los instintos; y aquel vampiro, optaba por rechazar el sustento que por tanto tiempo se le había negado.
-Me sorprende que tu primera petición sea limpiarte, en lugar de beber algo más de sangre. Pero está bien, de ese modo lo que venga después no será desagradable.

Acompañó las palabras con un pequeño tono burlón, aún sin creérselo del todo. ¿Cuánto le habría costado gobernar sus pasiones para evitar abalanzarse sobre la fuente del líquido vital que tanto debía ansiar? Sin duda, demasiado, más de lo que gente ordinaria habría sido capaz.

-Sí, algunos pueden llegar a ser más fascinantes que otros. Imagino tú eres la prueba… ¿Fuiste humano antes de cambiar, verdad? – Con su pregunta intentaba conseguir algo más de información sobre el atlante, eso quedaba claro; hasta el momento era poco y nada lo que había conseguido, algo a lo que no estaba para nada acostumbrado, pues eran pocos los que eran capaces de negarse a entregarle las respuestas que ansiaba.

Mientras DIO era limpiado, Kurama se limitó a recostarse hacia atrás en el lecho que ahora ocupaba junto a una de las gemelas; cruzó los brazos tras la cabeza y se dispuso a observar, con absoluto descaro, sin apartar la mirada del otro rubio en ningún momento.
-Aunque eres un desastre, incluso ahora tu apariencia es prometedora. Muero por contemplar como lucirás cuando estés totalmente recuperado. –

Se relamió los labios lentamente, como si su mente ya formara las imágenes que su voz evocaba; no se preocupaba por nimiedades como el pudor o la intimidad, aunque si era descarado, en parte se debía a que buscaba alguna reacción del contrario.

-Sí, ya es tu turno. – Dejó que el “pero…” tácito en sus palabras colgara en el ambiente, por apenas espacio de un par de segundos; atrajo a la chica que el tan “juguetonamente” acariciaba, hacia sí, para que quedara recostada a su lado, haciéndole algo de espacio al recostarse de costado. -Pero como ya he dicho… Estas chicas son mías, y no quiero que se lastimen. Así que espero que no tengas inconvenientes con acercarte para beber, porque yo no pienso apartarme… Aunque permanece tranquilo, que no te morderé, a menos que me lo pidas o te pases de la raya. – Flexionó su brazo, para apoyar la cabeza y mirar en aquella posición hacia arriba, buscando la mirada del contrario; se mostraba relajado, a la par que desafiante, pero esperó a que DIO hiciera su movimiento, si decidía aceptar sus términos, quizá se aprovechara de la situación, después de todo, solo había prometido que no lo mordería... El resto, ya se vería.
Kurama
avatar
Vampiros
Mensajes :
40

Volver arriba Ir abajo

Re: The awakening of darkness [Privado/DIO]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.