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[Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

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[Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

Mensaje por Arkantos el Sáb 27 Feb 2016, 8:23 pm

Bajo una cortina de plena oscuridad, era claro que nada se veía. Nada era escuchado ni olfateado. Exactamente, ni el rastro de la vida parecía diferenciarse de la azabache cortina. Claro era que todo parecía haber dejado de existir hace milenios atrás. ¿Cuantas habrán sido las horas que volaron desde que todo aquello ocurrió? Cada segundo transcurrido desde ese entonces fue como un grano de arena, que con el violento soplar del viento, caían desde lo más alto de los cielos, aterrizando muy lentamente en un suelo que se transformaría en un desierto, en un enorme y largo desierto de tiempo que había muerto. No había posibilidad de sentir algo al respecto. La eternidad puede presentarse de la manera más audaz y engañosa, ya que no hay quien pudiese darse cuenta del tiempo transcurrido al estar absorto tras abrir una puerta y descubrir el paraíso propio, una meta conseguida tras arduos esfuerzos en gotas de sudor sangre y lágrimas, lo absorto que un paisaje que se descubre por primera vez imprime en el alma, o la sensación de descubrir hasta donde cada humano puede llegar a ser aún más humano en cada acción criminal, y en cada acción de amabilidad, con la cual se forja el futuro. Cuando todo lo que se conoce para una conciencia, tanto colectiva como singular, deja de existir, solo reina la eternidad, ni positiva ni negativa, tan solo es el último grano de arena del tiempo que cayó en el desierto.
Y sin embargo, de una vida que acometió en contra de la dirección de un universo extranjero, tan solo podía cumplir con la voluntad que se le era encomendada para continuar con su existencia bajo el velo del misterio y el constante cambio… Después de todo, son las consecuencias de haber vendido su alma como espíritu heroico y sirviente de una copa sagrada con el fin de recuperar donde su único paraíso lo estaba esperando tras aquella puerta invisible y tan inexistente como él. Hasta este mismo instante en el que las palabras que desarrollan línea por línea, aquella entidad yacio congelada, paralizada, estancada y desolada con sus pensamientos, desde que tenían lugar en su mente, hasta que eran echados por la borda de sus oídos al completo vacío en el cual permanecía atrapado. Al fin y al cabo, lo  que lo mantuvo todo el tiempo contado, bajo sus propios cabales y más allá de la magia de la copa sagrada, fue una simple oración que en vez de haberse escapado de su conciencia como el resto de sus memorias y sentimientos, esta daba vueltas sin ánimos de detenerse. “Padre. Mi amada. Castor. Atlantida. Perdón. Cumpliré mi destino. Despertare.” Sin cansancio, sin temor pero tampoco sin paciencia, repitió esto durante horas, días, meses y siglos quizás. Cada vez que estas palabras eran mencionadas en su mente, las imágenes, borrosas pero preciosas en su estado más celebre, palpitaban en todo su ser con extrema debilidad. Eran la única conexión con la vida que tuvo, era su propia forma de hacer que no solo su corazón palpite, sino que también su alma lo haga en medio del eterno vacío azabache, la línea de la vida y la demostración perfecta que mostraba su ímpetu para alcanzar lo que tenía que alcanzar.
Hasta que en algún momento en particular, sus frase tan repetida pareció romper con la cortina de oscuridad, ya que un susurro simple lo llamo por su nombre. Al principio, fue imposible que pudiese haberse dado cuenta de ello, quizás ya era el momento en que la escasez de cordura le comenzase a exponer cicatrices con la finalidad de derramar la discordia en forma de ríos y lagos en el interior de esta entidad que en tan penoso estado se encontraba.
Pero no fue así como la historia se desarrollo.
El susurro, paso a ser un llamado a viva voz, una voz más que familiar, ya que al instante en que lo noto, sintió como la adrenalina helaba su sangre y poco después la transformaba en llamas de excitación que comenzaban a extenderse por todos y cada uno de sus órganos y huesos. La imagen de aquella mujer en velos perfectamente bordados, pálidas telas como la nieve que de tan solo tener la posibilidad de apreciarlas, se podía verificar que eran mas suaves que cualquier nube bajo el cálido contacto de los rayos del sol por la primera hora de la mañana que pueden ser avistados.
Instantáneamente, sintió el impacto de todas sus emociones regresando de golpe a él, como un proceso de momificación pero que comenzaba desde el final y terminaba en el comienzo. Al principio, el miedo lo agarro del mentón y deseaba fracturar su cráneo en mil fragmentos que terminasen por dispararse como flechas hacia todas las direcciones posibles. La angustia y la impotencia ante lo desconocido eran gárgolas que con afiladas cuchillas como dedos, hacían presión sobre su estómago y se extendían por todo su torso hasta las puntas de sus extremidades. Sin darse cuenta, muchas cosas habían cambiado, pues sentía miedo y el dolor punzante en su cuerpo. Sentir? Cuerpo? Eso significa que…
Tan pronto como la respuesta rozo sus labios y fue tragada junto con su saliva, los colores retornaron a la vida, cuando las carbónicas partículas eran brutalmente asesinadas mientras este nuevo reino se se apodero del trono por todo el campo de su visión.
El atlante se arrojó al suelo y se dejó tentar por el tesoro más grande que poseían los mortales fuera de su control absoluto, el de los sentimientos. Mientras cerraba los puños y acumulaba la tierra entre sus dedos y sobre las palmas de sus manos, podía sentir la ardua tierra evaporando su aroma por el calor tan seco como la lengua de una vaca muerta, y su aspereza raspando todo su rostro con gravas y mínimos restos de cuero cortado en añicos. Hasta este instante, no le importaba nada más en absoluto que el aferrarse al momento. Con toda la calma del universo, podría confirmarse que esto no se trataba ni más ni menos que de una cruel broma para entretener a los dioses ya que el pudiese haber sido escogido como un arlequín para los mismos, envuelto sin nada más que su propia y libre carne más una áspera barba que ocultaba difícilmente parte de su rostro hasta sus mejillas.
Sea cual fuere la explicación para este evento, no parecía revelar más que una caja de misterios, ya que no era un bello paisaje digno de un cuadro tallado con mil y un cinceles, expuesto todo bajo la protección de cristales preciosos. Marrones y amarillos, fieles al color de un árbol y sus hojas en otoño, detallaban cuatro paredes que le rodeaban, un espacio tan cerrado como una jaula para alrededor de cinco o seis personas, con la única diferencia de que había  un trayecto a base de marfil que tomaba la forma de una enorme puerta, en la cual yacía escrito en griego una sola palabra. “Κολοσσαίο” A la vez que el Atlante recuperaba la compostura, coloco sus dedos de la mano derecha para subrayar aquella palabra que se insertaba en su torso como un virote de nostalgia. A la vez que contemplaba todo lo que yacía tallado en la pesada puerta, descubría  figuras con lanzas que se lanzaban contra criaturas similares a las manticoras, seguida de otras que parecían pelear entre sí con distintas variedades de armas. Inclusive una en la que detallaba a una figura en especial lanzándose a por la cabeza de lo que debía ser el hijo de algún titán o el mismo Prometeo, pues era cien veces más grande que su contrincante pero irónicamente iba en desventaja. –No hay oro que por plata del mar no destruya un barco…- Dijo en voz baja seguido de una expresión que mezclaba confusión e impresión al volver a escucharse, pero en un abrir y cerrar de ojos, volvía a la normalidad.
-¿De vuelta a las viejas batallas, no es asi Arkantos?- Dijo la voz que había escuchado con anterioridad a todo este gran descubrimiento. Como acto reflejo, el atlante se dio la vuelta tan rápido como se le permitiese a un rayo retorcerse entre las alas de la tormenta.
-Atenea! Te vi en mis sueños, que… es lo que está pasando por aquí … Que paso conmigo!? Dond-
-Sé que decir que te calmes no funcionara en absoluto, pero como fiel guerrero que lucho por su patria y por sus creencias, debes abrir tus oídos a mis palabras.-Hizo una pausa la Diosa de la sabiduría que se presentaba más hermosa de lo que jamás pudiera recordar el Héroe de la Caída del Tridente, o quizás habrá sido por el hecho de que es el primer contacto que ha tenido después de pasar encerrado en un vacío hambriento por la nada, con el cómo aderezo complementario. Ella se acercó hasta poder posar sus manos sobre su torso para después proseguir su dialogo –Has dado un paso grande en la tierra en tu vida anterior, y esta no será la última vez que debas pasar atrapado en una jaula eterna. Se acerca nuevamente tiempos de guerra para ti, viejo atlante. Y estas aquí para demostrar tu valor para el combate.
Él permanecía en silencio, absorto en los orbes esmeraldas de la Diosa de la sabiduría, no prestaba atención a lo que le estaba diciendo pero por alguna razón sentía a ese conocimiento instalarse en su conciencia a medida que ella movía la cornisa de sus labios con ligera suavidad de un lugar a otro, danzando con la pasión similar a la que las mismas llamas de una fogata lo hacen cuando se le arroja ramas secas a su corazón.
-Desenvuelvete en combate ahora y prueba que no solo tus sueños son dignos de temerte, sino todo aquello que ose interponer el filo de la muerte en tu camino. Es ahora o nunca Arkantos. Las respuestas vendrán a ti cuando el tiempo y el orden así lo establezcan, pero por ahora. Lucha, Atlante, Lucha!- Finalizo exaltada extrañamente, la diosa de los rizos como cascadas de oro bañando su piel oscurecida por la falta de luz y los colores apagados que querían fusionarse con la divina aparición.
Esto último no podía pasar por alto de su conciencia, él quería objetar pero era imposible que eso cambiara algo, si es así como ella lo declaro. Entonces más allá de la puerta de marfil lo esperaba algo para lo cual tendría que estar preparado para eliminar, y desde luego lo estaba. Cerró sus ojos y escucho el latido de su corazón, funcionando como los golpes que se le da a un tambor de batalla. La excitación, fluía por sus venas hasta el punto de dilatar ligeramente sus pupilas y sentir como su espalda emitía un cosquilleo que llegaba hasta su cuello y se derretía por sus brazos y piernas, las cuales no dejaban de sacudirse para entrar en calor.
Abrió los ojos en un santiamén y con una mirada afilada dijo en voz alta y revigorizado:
-Estoy listo, Atenea. No te decepcionare, recuperare lo que Poseidon vendió por su avaricia y quien se interponga, tendrá un lugar especial en mis sueños- El atlante grito estas últimas palabras y tomo una estancia de pelea, dándole la espalda a la Diosa de la Sabiduría.
Sin embargo esta aun permanecía allí, parada sin hacer o decir nada por un instante que se hizo largo como cuando se observa un minuto entero correr en círculos en un reloj. Hasta que por fin dijo algo, sin antes manifestar una pequeña sonrisa burlona que se marcaba en su voz: -Confió plenamente en ti, Arkantos. Pero el puesto para el héroe que lucho desnudo contra las más terribles fieras creadas por las pesadillas de los Dioses, ya está ocupado. Necesitaras tu equipo si deseas llegar lejos. – Tras exitosamente llamar la atención del Atlante, señalo con su brazo y su dedo índice hacia una esquina de la habitación, donde un atril mantenía levantado, una armadura completa, a la vez que por debajo de esta, estaba acostado un escudo que llevaba atado en su interior una espada media de hoja ancha. El atlante tras mirarse a si mismo y entender porque podía sentir tanta viveza en el ambiente, admitió que no tenía argumento alguno para contrarrestar lo obvio, por lo que solo respondió de manera cortante: - No me desafíes, Diosa de la Sabiduría.- Pero ella ya se había desvanecido.
Tras finalizar de vestirse, aun le resultaba difícil creer por lo que estaba pasando, divago si todavía esto podía ser real, si esto todavía no era más que una despiadada forma de hacerlo sufrir, si la promesa que hizo frente a la copa sagrada todavía podía ser cumplida…… Valdría la pena intentarlo? Tras guardar la espada media de hoja ancha en su respectiva funda, tomo el escudo con ambas manos y lo analizo por varios minutos con sus ojos seguidos de la punta de sus dedos, hasta que encontró un recuerdo partido en dos más. La figura tallada por Castor en el frente de su escudo, la voz del pequeño atlante susurro en su oído izquierdo, llamándolo con cariño y con toda la necesidad de tener su atención para cada día poder forjar un hermoso recuerdo en la pequeña caja que su mente era en ese momento. Aunque por otro lado, tras que este recuerdo se desvaneciese, en su oído derecho soplo un viento enardecido por el calor y le ayudo a revelar una visión mar particular.  Una ráfaga de luz apoderándose del mismo escudo mientras se disolvía, junto a su carne y su conciencia, tratando de arrastrarse para poder abrazarlo y únicamente llegar a susurrar una palabra antes de su completa aniquilación..... Esto le hizo meditar de la realidad con un silencio tranquilo pero amargo.
Finalmente el sonido de un mecanismo en funcionamiento comenzó a hacer temblar la puerta de marfil, y olas de voces retumbaban desde afuera, tal parecía que algo realmente enorme estaba por darse a continuación. El atlante dio un paso hacia adelante y espero a que la puerta terminase de ser absorba por el suelo, mientras los rayos del sol cegaban sus ojos y su mente repasaba sus códigos para desenvolverse en combate.
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Re: [Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

Mensaje por Brynhild el Jue 03 Mar 2016, 1:56 am

Aun en medio de las tinieblas que me atrevo a decir pertenecen a los patios occisos de Hellheim, donde ninguna fuente luminosa se encuentra bienvenida, puedo recordar con claridad. Puedo recordar con doloroso detalle, puedo recordar a pesar que deseo olvidar. Pero no puedo olvidar, no merezco esa misericordia. Y ahora solo soy un espectro, que embruja estos pasadizos de ébano encantado y fragmentos coloridos, que caprichosos no poseen una forma propia mas que la que nosotros le damos, como el alfarero que con sus manos amables da forma a una vasija de barro.

Solo que en nuestro caso es inconsciente e involuntario, y rara vez llegan nuestros ojos a ver otra cosa que no sean los anhelos y pesares que anidaron profundos en nuestros espíritu, que se repiten una y otra vez, como una grabación rota ensimismada a torturarnos a aquellos que sencillamente... queremos olvidar.

Ah, que oscuro esta. No puedo ver nada, mi piel no siente nada, mis oídos no reciben ningún sonido ¿Sera que esta oscuridad, es la verdadera forma de mi ser? ¿De verdad no soy nada ni tengo nada si no estoy con El?

Sigurd... ¿Donde estas, donde te escondes? ¿Por que me dejas aquí sola, a mi, quien arrojo su propia vida hacia las llamas solo para seguirte allá donde Hel y sus terribles espíritus esperan en la perpetua penumbra? Llevo años esperando, siglos han pasado, milenios han dejado su pesada marca en mi mente que por si sola había perdido su fortaleza hacia mucho. Y no veo tu rostro valiente y tus ojos inteligentes, sino que solo opacas estrellas sin brillo me hacen compañía.

Tu... no vas a regresar ¿Verdad?

Sigurd... mi amado amado amado Sigurd...



* * *



—Debo regresar... debo despertar... tengo errores por los que responder.—


Como un mantra roto, la valquiria se decía a si misma. Calladamente, con labios reposados y serenos, en lo que su cuerpo se arrastraba fuera del letargo, como una muñeca de trapo. Y cada vez era mas fuerte, cada vez sus palabras mas claras hacían eco en la cósmica cúpula estelar que bailaba por sobre su cabeza, y de poco en poco, el débil susurro se volvía una replica, un exigencia, un rugido y finalmente un desgarrador grito de guerra, en voz de una mujer que nunca había aprendido a levantar la voz en su vida, salvo una única vez.

—Ah, ah...—

Estaba exhausta, pero no había momento para descansar. No, había yacido inerte por demasiado tiempo ya, durante mucho había estado ausente y no iba a permitirse un solo segundo mas de inacción, así que continuo con su lunático arrebato, hasta que pareció que la realidad misma retumbaba y se resquebrajaba a su voluntad. Ahora había luz, había resplandecer y calor, y era bueno, tanto que al fin, el espectro nórdico parecía sonreír después de mas de mil años y mil tragedias.

Brynhild asintió silenciosamente con la cabeza, sabiendo ahora que debía hacer. La luz se lo dijo, el calor que se calaba por debajo de su piel le hacia entender aquello que escucho no con los oídos, sino con el corazón. A la misma vez, la doncella se adentraba en un reino que era desconocido y hostil para ella, tal vez por la nueva claridad que asaltaba sus orbes purpúreos y afilados, que acostumbrados a la oscuridad de un mar de sombras siderales, hallaba una ofensa en tanta pulcritud de las lapidas de tallada piedra y marfil que se levantaban a su alrededor.

Cuando sus pupilas se hubieren acostumbrado a este nuevo paisaje, la reina Islandesa pudo apreciar la jaula donde era ahora aprisionada, y alrededor de esta, las ostentosas obras de arte talladas en el mismo mineral pálido que era como la nieve que ella conocía tan bien, pero que parecía haber sido convertida en la cálida roca que formaba el pasadizo que parecía llevaba afuera del complejo. Desde su lado, había una sola palabra tallada en la entrada que le daba la bienvenida: Colosseum.

—Deberé pelear... parece.—

Noto entonces, con un leve desliz de sus helados ojos que en una esquina de la jaula, las piezas de mithril purpureo que formaban su armadura estaba esperando. Después de ceñir el equipo a su vestido, se detuvo un instante a reflexionar, y recordar como es que había llegado hasta ahí. Que es lo que estaba buscando, o mejor dicho, de que es que estaba escapando. En efecto, ahora que lo sintetizaba todo con una cabeza mas fría y un pecho mas acalorado, se encontraba mucho mas motivada que antes, y dispuesta a enfrentar cualquier obstáculo que se posara en frente.

Sus puños se cerraban, y la furia de su corazón se manifestaba extrañamente en un rostro tan lleno de calma que parecía pertenecer mas bien a quien se despierta recién de un hermoso sueño, a pesar que ella misma había salido de una oscura pesadilla.

En ese momento el tembloroso sonido de un mecanismo precedió la desaparición de la puerta de la jaula. Brynhild dio un lento paso al frente, mientras tomaba forma en su mano una nube de partículas luminosas, que en poco recuperaron la forma de una lanza descomunal, cuya punta podía ser tanto o mas grande que el escudo de un Centurion. El hermoso metal purpura, adornado con runas que solo los Asgardianos podían descifrar, resplandecía bajo el sol como lo hacían los astros en el firmamento.

Se levantaron los vítores y las olas de voces se alborotaron por doquier, pero la valquiria permanecía en un estado de calma que no lucia ser natural. Era como si ella ya hubiera olvidado como demostrar cualquier otro tipo de emoción. Brillo, alegría, sobresalto, anticipación... miedo.

Ella era una mujer que había abandonado todas esas cosas. Una persona que solo tenia lugar para una sola meta en su mente.

La valquiria miro hacia delante. Ahí estaba la figura de un fornido hombre, cuya armadura parecía resplandecer tanto como la suya propia, pero cuyos ojos parecían también estar mas enfocados. Parecía ser un hombre también atormentado por su pasado, su aura anunciaba la presencia de un Einherjer del mas fino nivel. Ella, la reina de la valquirias, tenia una manera muy clara de saber esto con certeza.

—....—

Se paro en medio de la arena, en total silencio. A su alrededor, el campo no era distinto a un desierto, cuya falta de vegetación no permitía esconder o cubrirse, sino que dejaba expuesto a los elementos, o en este caso, al letal acero que ambos contrincantes llevaban en la mano. Alrededor de la arena, cuyo radio es considerable, hay una muralla circular de marfil, y mas arriba esta el publico sentado en sus gradas. Encima de todo esto, un solo balcón sobresalía por sobre los ciclopeos muros blanquecinos, y desde dicho balcón una figura vestida con lujos, aunque no discernible claramente gracias al resplandor del sol, se asoma con parsimonia por sobre el campo de batalla, al perecer, ansioso por ver la primera sangre.

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Re: [Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

Mensaje por Arkantos el Mar 08 Mar 2016, 2:22 am

El primer paso que dio hacia adelante fue siempre el firme, aquel que le hizo conocer que ya no quedaba forma de retractarse de su decisión, y sin embargo, ¿Porque cometería una acción tal como esa? No se podía engañar a sí mismo, pues era imposible de evitar que en el interior de su cabeza  se cosechase un demonio con el nombre ansiedad, quien sino era una herencia para toda anima que tuviese la capacidad de transportar sentimientos, recuerdos y el significado de lo que es la existencia, no en forma de palabras, sino de acciones, en su mismo cuerpo etéreo. Fobos y Deimos, no tenían nada de lo que arrepentirse por ello. Dado a que la macabra sensación intentaba carcomer la concentración del atlante cuando le llamaba la atención la caja de misterios que sería el lograr sobrevivir hasta el último combate dentro del coliseo, tanto como si fuere el ultimo guerrero victorioso en pie, o simplemente un cuerpo bañado en carmesí y cobre, inmóvil y para siempre inanimado.
Pero pocas pueden ser nominadas como situaciones que hayan logrado derribar los cabales del protector de la Atlántida. Agregando el hecho de que tras la compuerta habiéndose revelado ante él como un auténtico coliseo, como la auténtica Grecia jamás pudiese haber visto jamás. La ceguera en sus ojos provocada por los músculos que Helios tonificaba en los rayos del sol, se vio disuelta en cuando el atlante fue recibido por una marea de gritos y bramidos que en un intento de unísono, incitaban a que la tierra sea partida en dos mitades. El, observó, atónito y con signos de sorpresa cincelándose en su rostro como la de una vieja estatua de piedra, al visualizar donde estaban ubicadas las gradas de donde provenían tales canticos apasionados, aficionados, simplemente carentes de cordura suficiente por culpa de un fanatismo. Esa era la pasión del noble y la tarea más noble para los más bajos en la Antigua Grecia.
El aire, junto con el peso de su armadura y su escudo, se volvían tan suaves y ligeras al tacto con su cuerpo como el aleteo de las alas de Pegaso, que bofeteaban a cada hombre que tenía la oportunidad de haberse montado en él, dándoles a probar el gusto de la gloria en la punta de sus lenguas, demostrándoles así, lo que recibirían tras hacer que el enemigo muera por sus propios y malditos dioses.
Esa era la energía que revitalizaba al veterano atlante, eso, era lo que le daba ánimos de seguir existiendo. Dio otro paso hacia adelante y se ajustó el casco para que cubriese correctamente su cráneo, sin provocar que la potencia de su mirada sea oculta ante la  presencia de los que debían estar en la base del Coliseo.
Bajo la mirada hacia sus propios pies para estudiar la arena por un instante. Era limpia y dorada, como un baño de oro puro, aunque tras dar varios pasos, esto se reajustaba a manchas que oscurecían su color por cada vez que él más se acercaba al centro de la arena. Fue entonces cuando su mirada lo obligo a ver al horizonte y descubrir el enorme círculo de marfil, el cual desde lo alto podía descifrarse de que se trataba de un enorme reloj  de sol, en donde una delgada figura se posaba expectante de los movimientos que él estaba haciendo.
Profundamente Inhalo y contuvo todo el aire cálido con partículas de arena de por medio que pudo refugiar en sus pulmones hasta que, como cual pieza restante de un mecanismo complejo se es colocada debidamente, el efecto que produce su presencia en la arena es instantáneo. Pues los gritos redoblan su potencia a la vez que entrecortan sus duraciones, debía ser que en sus inválidos esfuerzos por formar una frase al unísono, no dejaban en claro que era lo que deseaban transmitir pues era inentendible para el Atlante.
A continuación, la figura no estaba alejada a más de diez pasos suyos, el héroe de la caída del tridente se dispuso a absorver su presencia en completo silencio y un severo análisis de que podría significar su presencia. Aquella joven lucia de manera completamente peculiar, pues para un coliseo que tiene como hogar un pleno desierto, aquella fémina estaba compuesta de colores afinados. Su carne parecía que debía estar compuesta por mil copos de nieve solidos como el metal y que se brindan a la tierra en los inviernos más fríos para el ser humano.  Y como parte todo de un mismo velo, los colores de sus prendas son de colores que todos hacen una especie de referencia a un mismísimo glaciar.
- SILENCIO! SILENCIO ABSOLUTO!- Rugió una tosca voz, grave y seca como el grito alterado de un orco, interrumpiéndolo al atlante de su detenida observación de quien estaba al frente suyo, guiando su mirada a la silueta oscurecida por los rayos del sol, que yacía de pie y estirando los brazos a los cielos en la plataforma más alta del coliseo. Ocurrieron largos segundos hasta que las frenéticas multitudes apagaron el fuego de sus griteríos forzosamente, matándolo de esa forma como la lanza que atraviesa la frente de un jabalí. La voz del anunciante fue lo único que desgarraba el pesado silencio, aclamando al azulado e impecable cielo como si su vida dependiere de ello.
- HOY LAS TIERRAS DE ESTE DESIERTO SERÁN MANCHADAS CON LAS SANGRES DE LAS MAS ANTIGUAS ÉPOCAS. COMO EL BARCO REBOZANDO DE HOMBRES, ARMAS Y CERVEZA NÓRDICA QUE TIENTA A LAS OLVIDADAS AGUAS ATLANTICAS. ESTOS ESPÍRITUS HEROICOS QUE FUERON INVOCADOS AL COLISEO HAN SIDO TRAÍDOS PARA DEMOSTRAR QUIEN MERECE LLEVAR LA GLORIA ENTRE SUS MANOS Y QUIEN MERECE AHOGARSE EN SU PROPIA SANGRE Y EN LA DESHONRA. BATALLARAN LIBREMENTE Y SIN DESCANSO ALGUNO HASTA QUE SOLO EL MAS APTO CONTINÚE RESPIRANDO.
En este momento, el corazón del atlante dio una vuelta como el cuello de un gallo que se estruja con las manos antes de ser cocinado. Nórdico!?
- SUS ARMADURAS LLEVAN TALLADAS LAS HISTORIAS QUE HAN LEVANTADO DESDE EL MOMENTO EN FUERON CREADOS, SIGUIENDO DESDE EL PRIMER MOMENTO EN QUE LEVANTARON UN ARMA Y QUITARON LA VIDA A OTRO SER VIVIENTE HASTA QUE LAS SUYAS FUERON REMOVIDAS DE LA FAZ DE LA MORTALIDAD. SON TAN DIGNOS DE SUS TITULOS COMO LOS DIOSES DE SUS SACRIFICIOS.
- PERO... SERAN LO SUFICIENTEMENTE CAPACES PARA LLEVARSE LA GLORIA DEL DIA DE HOY? CANTEN Y REZEN ESPECTADORES, PORQUE AHORA MISMO SE ESTA POR DESATAR EL MISMISMO ARMAGEDON FRENTE A NUESTRAS NARICES! - No hubo ni siquiera la mitad de un segundo y las voces se encendieron nuevamente como los hornos del Tártaro, golpeando en cada tímpano con el impacto de un ariete pesado con cabeza de cabra.
El espíritu atlante empuño su mirada cortante como la hoja de su propia espada, la cual automáticamente desenvaino con su mano derecha, y dejo que hablase por si misma sobre su sed de sangre y sus deseos de matar, todo expresado en un agudo y largo "swing!". A lo que finalmente Arkantos dijo: - Responde, Espíritu Heroico! Es eso cierto!? - Se pauso para apuntarle momentáneamente a la mujer de colores gélidos con la espada media de hoja ancha, como si esta fuera su dedo índice, a la vez que prosiguió - Acaso eres tu una portadora de la Sangre Nórdica? Nosotros no tenemos nada que deberle a los tuyos! - Modero su voz como si lo que estuviese por decir fuese completamente honesto, obligado a decirlo por el simple hecho de ser la verdad - Incluso si es así, que esto no rompa la alianza entre la Atlántida y los guerreros del norte congelado. - Las venas de su cuello advertían en demasía lo mucho que el héroe estaba entrando en un estado de adrenalina que efervescía como las burbujas de un río de lava que se deslizaba por todo su cuerpo. En vez de esperar que la muerte tocase a la puerta de su coraza de cobre, él la llamo con todos su ánimos de demostrarle a Atenea de que él era digno… - En el nombre de los Dioses del Olimpo, hoy tendrás un lugar en mis sueños! - Escondió su torso detrás de su escudo y agilizo las piernas, haciendo que estas se muevan en su lugar, tensionándose y presionando contra el suelo, mientras que su espalda se encorvaba y su mano derecha se preparaba para moverse con la gracia de un látigo que buscara tajar a su contrincante con la punta del afilado veneno que era la hoja de su espada.
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Re: [Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

Mensaje por Brynhild el Miér 23 Mar 2016, 12:02 am

El augurio de una tempestad no bastaba para tumbar el helado estoicismo que vestía tan obstinada, e incluso bajo las hercúlea tareas de soportar los crueles rayos del sol que encendían su pálida piel, y de aferrarse a su endeble cordura hecha jirones ante la presión de las fanáticas masas, la respiración de la joven era apenas audible, si es que acaso este proceso natural era llevado a cabo por aquella quien lucia ser no mas que una estatua de hielo dejada al sol.

Decir que aquello era extraño para ella era someterla a un eufemismo. Después de todo, aquellos que han sido reyes no saben hacer de entretenimiento, y los que han sido héroes de guerra no conocen el significado de luchar por espectáculo; todo ello se le antojaba mórbido y repugnante de forma que su estomago era quien sufría las consecuencias, a pesar esto no se veía en su porte de escultura, su firmeza perfecta, estricta, rigurosa y delicada.

Las siluetas sin rostro que los acribillan con la mirada callaron en ese entonces. Como un trueno que parte la tierra en dos y confiere la retumbante voz del padre de todas las cosas con su poderoso eco, las ordenes de aquel que los observa desde las alturas interrumpe todas las platicas y las mediaciones, e inclusive la inexpresiva reina de las mil desgracias ve su entereza reducida a una expresión de asombro.

Unos instantes mas tarde, la valquiria poso sus ojos sobre el enemigo, relajo sus músculos de manera apenas visible, y de forma sigilosa esbozo una sonrisa, modesta como los rayos de luna que caen sobre un callado río de la tundra. El motivo de sus labios era como siempre un misterio imposible de descifrar. El gesto de la mujer despechada era en cierto modo mas inquietante que un rostro repleto de ira o desprecio, pero como un espejismo cuya etérea forma se desvanece en medio del calor, la expresión de la reina adoptaba otra vez la indolencia del marfil que los aprisionaba apenas unos momentos después.

—Un héroe de la grandiosa Atlantida.—

De nuevo, sus voz no era mas que un susurro, y desconcentrarse por un instante podría significar el perderse por completo el mensaje que sus palabras entregaban. Ante ella, ahora el espíritu de armadura que absorbía el resplandor dorado del sol le apuntaba con su arma, armado con una mirada briosa, teñida con las leves sombras que su casco ornamentado proyectaba, mientras la hoja centellaba bajo el resplandor del cielo.

Brynhild asintió una única vez, tras lo cual aparto su mirada, con pesar y dolor.— Mas allá de la Hiperbórea queda mi hogar, mas te equivocas en algo. Lo que alguna vez fuimos ya no lo somos aquí, y las acciones que realicemos no representan mas a Asgard o a la Atlantida. Solo a tu y a mi como personas, como... héroes...—

La gigantesca lanza de la dama de la victoria se alzo en el aire, y cayo enterrada a sus pies, provocando que los mismos cimientos del coliseo retumbaran roncamente, y la multitud exclamara con pasmo. Ahora mismo, el peso de la enorme hoja de mithril debía estar ahora por encima de la media tonelada, y en silencio, la masa de la misma iba en aumento, a medida que las emociones de su dueña hervían en su pequeño y delicado pecho. Como era posible que brazos tan delgados pudieran controlar tal descomunal arma se mantenía como un enigma demasiado furtivo aun.

—Me aqueja... pero es algo que debemos hacer. Solo... perdóname.—

Perdóname...

Aquella desconcertante palabra quedo en el aire en un instante sublime, cuya existencia invocaba algún escalofrío cruel en las espinas de quienes lograron escuchar los murmuros en el aire mezclado con la centelleante arena. En aquel instante, la valquiria se desvaneció, dejando tras de si borrosas lineas de movimiento, y las partículas de polvo suspendidas en un cuadro que envenenado por la adrenalina debió parecer unos segundos, pero en realidad fue una nimia fracción de eso.

Era lo mas justo decir que la mujer era un ventisca hecha persona, o mejor dicho, un relámpago, pues ningún otro símil con alguna figura natural le haría justicia a su prodigiosa velocidad, mas rápida que el ojo sin entrenar. Adelantes, por detrás, en los flancos... era difícil decir en que dirección se revelaría el primer golpe.

...Arriba.

De alguna forma llegando hasta esa posición, en tan corto espacio de tiempo, la lanza de los Aesir vino en la misma dirección que los rayos del sol, impulsada suavemente por el toque de una dama cuyos dedos estaban revestidos de purpura metal. Inmediatamente, la tierra debajo de ellos exploto ante el masivo impacto del metal imponiéndose como los rayos que escupe el poderoso Mjolnir.

E instantáneamente después de eso la valquiria puso la punta de los pies en el suelo, y balanceo su arma de nuevo para hacer un enorme arco que desplazo la arena en todas direcciones, en busca de la cabeza del Atlante. Sin piedad, sin miramientos, el juicio de la valquiria estaba próximo a dictarse en voz alta.

Spoiler:

Mi Noble Phantasm, Brynhild Romantia, queda activado este turno. El resto de la habilidades no es usado aun.

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Re: [Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

Mensaje por Fortuna el Miér 23 Mar 2016, 12:02 am

El miembro 'Brynhild' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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Re: [Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

Mensaje por Arkantos el Vie 01 Abr 2016, 2:15 pm

Entre espada y escudo, la mirada del Atlante se resbalaba por detrás del contorno de su escudo cicatrizado con enormes tajos, habidas perforaciones y numerosas abolladuras. Tan solo y gracias al poder de un recuerdo tallado en aquel objeto tan gastado podría serle tan útil como si se tratase de una protección divina e impenetrable, bendecida por Zeus antes que escupida por Poseidón. Ya que para el almirante de la Atlantida, la voz de su hijo llamándole desde la distancia, llorando para que no partiese a recuperar el Tridente que una vez fue robado, ahora retumba entre el espacio que hay en su casco y sus oídos, para que no marche a la guerra de nuevo.
Pero eso era algo con lo que él ya estaba acostumbrado a lidiar en cada momento que podia cerrar los ojos en un ambiente silencioso, lo que más se apoderaba de sus pensamientos era la fría expresión que había en su contrincante nórdico, esos ojos que eran tan profundos como un par de pozos de agua en un lago congelado, de tan solo mantener contacto visual con ellos le daba la sensación de como ínfimas pero miles de manos recorrían desde su espalda hasta alcanzar los pelos de su nuca, acariciando y revolviendo hasta el ultimo poro de su piel de manera abrasiva, hasta recorrer todo su cuello y, como final del circuito, jugar con su tráquea a intentar hacerla reventar en mil pedazos. El movimiento frágil de sus labios que difícilmente podían diferenciarse del resto de la piel de su rostro, demostraba ser otro mecanismo que impulsaba débilmente a tan frágil fémina estatua de hielo. Sin embargo, en las palabras que se escapaban de manera anímica, se encontró el misterio y una verdad distorsionadamente extraña, pero por lo que él llegaba a entender, si esto no envolviese a las dos grandes tierras de las cuales ambos provenían, entonces no tenía motivo alguno por el cual contenerse en este combate.
Lo que ocurrió a continuación fue algo espeluznante, pues la tan aparente dama de cristal, hizo danzar el filo de su descomunal arma y castigo a los arenosos suelos como si estos se tratasen del cuerpo de un titán ya muerto y seco tras varias horas de estar expuesto a los rayos del sol.
Sin que los pies del Atlante se movieren de su lugar, este fue sacudido como simulase ser un muñeco de trapo intentando saber lo que está ocurriendo a la vez que sus brazos y piernas se tensionan aún más para lograr que él mantenga la posición de combate, fue asi por segundos largos en que la tierra gruñía del dolor hasta que finalmente se acallo de un solo sollozo.
Tanto las gradas como el Atlante, se expresaban de la misma manera, pero solo uno de entre miles de personas sabía que aquello no debía continuar así por demasiado tiempo. Ya que con la velocidad con la cual viajan los rayos por las nubes y las tierras, la figura de la guerrera nórdica, desapareció en un santiamén.
¿Qué significaba esto? ¿Cómo es  eso posible?
El Atlante miraba hacia una dirección a la vez que su cuerpo apuntaba hacia la contraria. El filo de su hoja buscaba la sangre de su enemigo, mientras que sus ojos buscaban el cuerpo de este. Tan pronto, como no podía encontrar absolutamente nada más que arena y marfil en todo el suelo de combate, procedió a llevarse su escudo a la espalda y mantener su brazo allí, mientras continuaría la búsqueda a simple vista y dejándose llevar por el instinto que le decía a donde apuntar la espada media de hoja ancha.
Los nórdicos no eran gente de poderes sobrenaturales, sus guerreros eran feroces por su habito de estar en constante pelea por la sed, y la sed sangre derrochada, fieles a sus creencias y dispuestos a conquistar hasta la última criatura que existiese en la tierra con tal de expandir las suyas propias, pero siempre sin alejarse del corazón de sus montañas con tal de obtener más poder y cerveza. Por tan primitivo e incivilizado que eso pudiese sonar, eran de las mejores tropas que cualquier Dios pudiese haber espectado jamás, pero había algo particular en esta supuesta nórdica que el atlante no lograba descubrir, más allá de su imponente y sobrenatural arma, los nórdicos no eran Dioses del tiempo ni de la guerra, entonces ¿Cómo era posible que esta guerrera pudiese escaparse de sus ojos tan fácilmente?
La respuesta a sus dudas fue concebida, pero no de un costado ni del otro, sino que desde arriba! En el precismo momento en que levanto la cabeza para ver el despejado cielo, sus piernas se separaron del suelo como si este fuese lava hirviendo, pues la imponente lanza de la guerrera glaciar fue la única gota de lluvia y granizo que cayó de un cielo sin nubes, para dar lugar al surgimiento de una explosión igual a la de un meteorito donde a tan solo unos cuantos pasos se podía a ver dilucidado la victoria tan prontamente. Aquella explosión hizo que el atlante saliese escupido por los aires hasta aterrizar de rodilla y clavando su espada en la arena para evitar que terminase de manera deshonorable, mordiendo la arena sin que su enemigo haya hecho el mayor de los esfuerzos en intentar matarlo.
Enfurecido por esto, el atlante rescato crudamente la hoja de su espada, mientras aun permanecía con una rodilla raspando la arena, lanzando restos de arena por detrás suyo. Tras recoger todo el aire que sus pulmones le permitieron, como cual toro enardecido sostiene su respiración antes de someter a su víctima a la merced de sus cuernos, se lanzó a la carrera por llegar hacia la guerrera de colores helados, quien ya volvía a estar presente en el campo de batalla para dos almas ensimismadas por la carroña que la guerra atrae a cada paso que se expande en la historia de la humanidad.
Observando como aquella también cargaba en su contra, al Atlante le vino la táctica perfecta para volver todo en contra de ella, corriendo a toda velocidad con su espada en la mano derecha y su escudo atado a las grebas de su mano izquierda. Se dirigió con insana bravura en una línea recta hacia ella. Con cada paso que daba, iba levantando la arena como si sus huellas fueren flechas que intentaban cazarle, y aun así no soltaba el aire que se contenía dentro de su torso, su corazón latía tres a cinco veces antes de que sus pies se apoyasen en el suelo durante su esprinte, a la vez que la adrenalina electrificaba la necesidad de ir mas y mas rápido a cada segundo, a tal punto que dejaba de sentir sus piernas trabajando tan forzosamente, dejaba de sentir como los ínfimos granos de arena se escurrían por debajo de su armadura, y sobretodo, su mente se volvía un foco que no era capaz de hacer otra cosa que no sea leer cada uno de los movimientos que estaba realizando su oponente. Hasta que finalmente se encontró a tan corta distancia, que podía sentir un aura de frescura que se introducía por sus fosas nasales, una gélida capa que parecía cubrirle a la guerrera nórdica. Siendo así, la visión que tenia de ella fue eliminada en cuanto él flaqueo una pierna para dejarla caer en la arena. Tras esto, alzo su escudo para posarlo entre los dos luchadores y, soltando un rugido que hizo vibrar y doler sus cuerdas vocales, busco barrerla a ella de tal manera que no pudiese reaccionar prontamente. Él no podía saber lo que estaba ocurriendo en ese preciso instante, pero era un hecho que estaba sintiendo como algo chocaba con bastante fuerza contra su protección, haciendo que este imite los sonidos de una tormenta grave al lado de su tímpano.
Al descender su escudo, localizo a donde había ido a parar la joven guerrera. Basto con darse media vuelta para redescubrir su blanquecina piel intentando ser derretida por la luz del sol, el atlante no hizo mas que volver a posar su escudo hacia arriba, esta vez únicamente protegiendo desde su torso hasta la mitad de su rostro, mientras que la espada se balanceaba desafiando las corrientes de viento por la fuerza de la mano que le sostenía. Haría todo lo posible para impedir que la distancia se alargue entre ambos, ya que su única oportunidad de vencerle seria mientras que su espada este al alcance de cortar los copos de nieve que deben guardar tan pura sangre por debajo de esa capa de piel.


Última edición por Arkantos el Vie 01 Abr 2016, 11:13 pm, editado 1 vez
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Re: [Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

Mensaje por Fortuna el Vie 01 Abr 2016, 2:15 pm

El miembro 'Arkantos' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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Re: [Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

Mensaje por Akasha el Dom 03 Abr 2016, 2:57 pm

Moderación del combate
Yo moderaré su combate, chicos, tal como se había acordado.
Cuando activen alguna habilidad por favor pónganlo en un spoiler al final, la descripción de la habilidad y el efecto; yo puedo ver sus fichas, pero para su contrincante eso es más difícil y hasta imposible; esto se aplica sobre todo a las habilidades que siempre se activan (como la bravura de Arkantos, o ahora el NP de Bry); lo mismo si desean utilizar suerte; lo mencionan en un spoiler como nota, para que yo haga los cálculos; y si desean ver primero los resultados siempre pueden enviarme luego un MP avisándome que desean usarla para hacer las correcciones pertinentes.
Nota 1: El NP de Bry le otorga +2 dados de fuerza en su primer turno de efecto; dado que su fuerza es rango B+, lanza 12 dados de forma normal, lo que con el NP sube a 14; como solo lanzó 12 dados, yo lancé los 2 que le faltaron.

Nota 2: hay un asunto relativo al rango de resistencia de Arkantos (le expliqué por MP) por una confusión en la ficha, por el momento lo consideré como rango A+, si él me dice una cosa diferente por MP entonces corrijo los cálculos.

Nota 3: los números que están entre paréntesis en las sumas de las tiradas son los bonificadores que dan sus armas (los bonificadores al valor de cada dado exitoso).
Datos de combate Bry::
Stats:
Fuerza: B+ (12 dados)
Resistencia: ???
Agilidad: ???
Energía mágica: C (900 MP)
Suerte: ???
Noble Phantasm: ???

Resultados de las tiradas:
Al usar su Lanza (NP) como arma, sus tiradas de ataque y bloqueo utilizan multiplicador de daño de x2; los dados exitosos de dichas tiradas aumentan su valor en +10.
Ataque: 9 (+10) +9 (+10) +20 (+10) +6 (+10)= 84
84 x2= 168
*Uno de los 6 no se contabiliza por efecto del fallo crítico obtenido (la calavera)
Modificadores especiales:
Brynhild Romantia (Noble Phantasm): primer turno de uso, +2 dados de fuerza
Costo: 50 MP por la activación/acción neutra

Datos de combate Arkantos::
Stats:
Fuerza: A (14 dados)
Resistencia: A+ (1650 HP)
Agilidad: B (11 dados)
Energía mágica: ???
Suerte: ???
Noble Phantasm: ???

Resultados de las tiradas:
Al utilizar su espada ataque y bloqueo usan multiplicador de x1, y suma +8 a los dados de ataque
Las tiradas de esquive utilizan multiplicador de x2.
Esquive: 9 +8 +20 +7 +7 +6= 57
57 x2= 114
Ataque: 6 (+8) +7 (+8) +20 (+8) +6 (+8) +6 (+8) +7 (+8) +7 (+8) +7 (+8) +7 (+8) +20 (+8)= 173
173 x1= 173
173 +35 (bravura)= 208
Modificadores:
Bravura (B): bonifica en +35 el daño de las tiradas de ataque al luchar cuerpo a cuerpo (ya sea que se luche armado o desarmado); y anula completamente las interferencias mentales del mismo rango de esta habilidad.

Resultados del combate:
Ataque Bry= 168 HP de daño
Esquive Arkantos= 114 de daño esquivado
168 -114= 54 HP de daño recibido

Ataque Arkantos= 208 HP de daño
Defensa de Bry= se determinará en el próximo turno.

HP Arkantos: 1650 -54= 1596/1650 HP
MP Arkantos= ???
HP Bry= ???
MP Bry= 900 -50= 850/900 MP
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Re: [Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

Mensaje por Fortuna el Dom 03 Abr 2016, 2:57 pm

El miembro 'Akasha' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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Re: [Privado/Brynhild] El hijo del Olimpo y la Emisaria de Asgard se encuentran en la arena.

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