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[Naegi +Abierto] Masquerade

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[Naegi +Abierto] Masquerade

Mensaje por Kurama el Sáb 14 Mayo 2016, 1:57 am

[11/01/2005 – Noche]

Sin importar los acontecimientos, el tiempo sigue su curso y la vida no espera por nadie; la gente o se adapta a esa verdad universal, o es dejada atrás en el devenir de la historia del mundo; y es por ello que no resultaba extraño que, pese a lo ocurrido y descubierto recientemente, los Magi continuaran inmersos en sus propias vidas, llenas de frivolidad, impulsados por sus tercos corazones que los incitaban a seguir como si nada. La capacidad que algunos solían demostrar para centrarse únicamente en las cosas pequeñas, aquellos detalles que podían tener la efímera ilusión de controlar, era algo que siempre había cautivado el corazón del rubio; tal vez porque aquello era lo más sensato, en lugar de preocuparse por cuestiones que escapaban a todo control, era que decidió formar parte del método elegido para evadir los problemas y al mismo tiempo avanzar al esclarecimiento de los misterios que estaban al alcance de la Asociación.

Informes de lo que habían aprendido de aquellas cuevas misteriosas, descansaban en su regazo mientras el chofer conducía la imponente limusina a las afueras de la ciudad; su relación con la Torre nunca había sido un secreto, aunque no estaba exenta de complicaciones; pese a que los altos dirigentes desdeñaban su tendencia a hacer lo que quisiera, no solían negarle lo que solicitara… Y es que no sería algo sabio; así, no había sido difícil que le dieran la información completa que estaba en su poder y, aunque la había leído ya completa, su mente permanecía dando vuelta a asuntos diferentes.

La mansión de un magus pretencioso, situada en las afueras de la gran ciudad, sería el lugar donde se ofrecía una fiesta que prometía ser memorable; cada magi en el país estaba al tanto del acontecimiento, cosa que no resultaba sorprendente; lo que llamaba la atención era un pequeño detalle, la invitación enviada a un simple humano, que en su conocimiento, no poseía vínculos con el mundo que por más tiempo del que era conveniente recordar, había permanecido oculto tras un velo de misterio; sin embargo, había estado presente en las cuevas que tanto la asociación como la iglesia, habían deseado investigar… Era natural que quisieran descubrir los vínculos que poseía, y que ahí lo habían dirigido, y una situación social como aquella, enmascarada bajo la apariencia de la fiesta realizada por un excéntrico millonario, era la ocasión perfecta.
-Una idea interesante… Que probablemente resulte en un fracaso. – Comentó, casi para sí mismo; en su experiencia los magus carecían del sentido común, a menudo tan necesario para mezclarse entre humanos ordinarios; de seguro alguien metería la pata, mientras creía estar obrando con normalidad encomiable, y para ver aquel desastre, era que Kurama se presentaría.

Finalmente pudo vislumbrar la monstruosidad blanquecina que, bajo los argénteos rayos de la luz de la luna, parecía resplandecer con una palidez mortuoria; la mansión de arquitectura palaciega tenía todo el encanto de las amplias construcciones inglesas, idónea para un cuadro; y las innumerables luces encendidas, apartaban las sombras de la noche, dándole la apariencia del perfecto escenario en el que gustoso interpretaría apropiadamente su papel; no se interesaba por las reglas, y haría lo que fuera necesario para procurarse la diversión que había ido a buscar.

Que se tratara de una fiesta de máscaras no podía sino añadirle mayor atractivo; todos irían disfrazados, por una noche jugando a ser otra persona, por una noche, en sus frágiles corazones los problemas no estarían presentes, podrían olvidar, desprenderse del peso de la cotidianeidad de la rutina y deslizarse en los zapatos de la imagen que fuera de su gusto encarnar; él no se ocultaría, por supuesto, al menos no por completo; su sola presencia era una burla al espíritu de aquella reunión, quizá un simple antifaz que apenas lo cubría, junto con su traje negro, perfectamente adaptado que lograba hacer brillar la blanca camisa de volantes que llevaba, y la capa que completaba el conjunto, no eran más que la demostración de que no había nadie que se sintiera más cómodo en su propia piel, que el ancestro que asumía el papel de lo que ya era, un vampiro.

Naturalmente el mayordomo le permitió la entrada sin problemas, y sin esperar mayor indicación, se dirigió hacia el lugar donde las voces y la música se escuchaban; sin mayor ceremonia, empujó las puertas dobles de cristal que conducían al lugar, y de inmediato las miradas se posaron en su persona; comparado con otros, su atuendo de vampiro podría parecer incluso simple, pero la confianza en su postura, y la sonrisa indulgente no lo hacían ver fuera de lugar, sino que daban la impresión de que los más ricos atavíos resultaban en exceso opulentos, como si incluso sin palabras, transmitiera que no tenía la necesidad de presumir ante seres insignificantes. Se deslizó en un amplio salón, caminando como si el sitio le perteneciera; su presencia fue notada, aunque nadie se le aproximó; entre los Magus él solía ser mucho más reservado, y se había hecho de cierta mala reputación, nadie se aproximaría a menos que él diera signos de que lo quería, pues de aquel modo lo prefería.

Todo era, como cabría esperar de un magus tradicional, un espectáculo digno de eras pasadas; una cámara espaciosa se extendía ante él, sus paredes de color crema poseían una altura casi irreal, sosteniendo el techo a más de seis metros de altura; grandes ventanales, de más de diez pies permitían vislumbrar el exterior, dando claros vistazos de la infinita extensión del cielo nocturno, que se alzaba sobre los árboles de un bosque que parecía haber detenido su avance justo fuera de las paredes; innumerables luces permanecían flotando, sin estar conectadas a enchufe alguno ni permaneciendo fijas en su lugar, aportando iluminación de colores diversos que arrancaban destellos del color del arcoíris al suelo de granito que había sido pulido hasta parecer un espejo; y los hombres y mujeres que en su mayoría parecían haber elegido atuendos salidos de épocas pasadas de la historia, le daban a todo un aire de ensueño, como si se encontraran en el interior de un palacio atemporal en su belleza.

La tecnología permanecía notablemente ausente; la música que se oía provenía de una esquina, cada deliciosa nota cobrando vida gracias a las habilidosas proezas de un violinista que permanecía inmerso en su tarea; cada nota parecía flotar en el aire, entrelazándose con la anterior por un breve instante que parecía mágico, casi hipnótico, y es que lo era; la natural resistencia de los magus a pequeños hechizos como el que el violinista “tejía”, los hacía olvidar que un ligero hechizo de ilusión como aquel, podía afectar mayormente a los seres humanos, hacer que sus almas cantaran, confiriendo a todo una apariencia de ensueño contra los que solo los de más fuerte voluntad, podrían luchar, incluso sin comprenderlo.

Esculturas de hielo relucían aquí y allí, entre las mesas atiborradas de comida, mientras camareros presurosos se deslizaban entre los invitados, llevando bandejas con copas llenas; cogió una de champán mientras miraba a su alrededor, en busca de alguien que pudiera interesarle; hasta el momento no veía al que consideraba el invitado de honor, pero acababa de llegar, y aún quedaban cosas por ver; sin embargo, si era sincero, ya todo le parecía un error desde el principio, aunque quizá los invitados que pudieran llegar, tras lo presenciado en su experiencia en las cuevas, no reaccionarían de forma exagerada ante lo que veían…
-Cuantos errores se necesitarán para derrumbar las débiles apariencias de la normalidad y exponer a ojos incrédulos la verdad de nuestra existencia…? – Se preguntó en voz alta, casi sin notarlo, y sin darle mayor importancia, ya Solo le quedaba esperar, y mientras recorría la multitud con la mirada, solo podía desear que su diversión comenzara.

Kurama
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Re: [Naegi +Abierto] Masquerade

Mensaje por Naegi Komaeda el Mar 17 Mayo 2016, 6:33 pm

Había llegado el momento. No es que lo estuviera buscando, pero el joven no dudaba en aprovechar aquello que le habían ofrecido como celebración de la resolución del problema. Nada más y nada menos que una fiesta de máscaras, como los carnavales de Venecia… una idea romántica. Antes de elegir qué ponerse, movió sus hilos para informarse del lugar e ir acorde. Una gran casa en las afueras, llena de lujos y de la cual se hizo un documental tiempo atrás para una revista de decoración de alta gama; con inspiración renacentista y rococó, siendo una obra de arte en sí misma.

Era necesario ir de forma adecuada, con la indumentaria adecuada. Pero la magia de las máscaras le entregó una idea para sorprender aún más a los invitados que lo esperaban. Los fondos nunca eran un problema, siempre aparecía algún comerciante interesado en colaborar con sus ideas extravagantes. Un delgado cuerpo frágil encorsetado hasta dificultar su respiración, con la piel tan blanca y cubierta de un maquillaje minucioso y cuidado parecía porcelana, adornada con labios marcados con el color del melocotón, sombras de ojos como el alba y largas pestañas plateadas. Telas de satén y seda que se amoldaban a la figura femenina, adornadas con filigranas e infinidad de pliegues creando recuerdos de las aristócratas francesas. Un esqueleto metálico sostenía en la perfecta posición a las telas marfil con flores que descansaban sobre él, resultando en la forma ovalada característica. Jugando con los mechones blancos largos arduamente trabajados y con sus extensiones, adornos en filigrana y flores de seda, se creaba un peinado estable, bien definido y capaz de definirse como una obra conjunta de arte e ingeniería. Los finos dedos sellados bajo una delicada tela semitransparente de seda, dejando debajo unas uñas cuidadas y grisáceas, a juego con sus ojos. Las piernas no quedaban visibles, pero quedaban finamente protegidas por medias perla y cerrando sus pies con calzado francés de fiesta del siglo XVIII del mismo color que las telas llevadas y un tacón poco marcado, pues no necesitaba alzarse para ser una imagen llamativa.

Tras una larga tarde de preparación, cuando el trabajo terminó, casi todos los participantes terminaron echándose a llorar de emoción al contemplar la obra realizada con éxito. Una bella damisela francesa, que portaría una máscara maquillada y decorada por perlas, filigranas de plata y lazos pastel. El conjunto sería envidia de mil mujeres, reinas incluidas, y a su vez la herramienta que mantendría su identidad escondida durante toda la fiesta… ¿y quién sabe si no por más tiempo?

Tardaron más tiempo en llegar del previsto por un atasco en las congestionadas arterias de Londres, pero tenía pase VIP, por lo que la joven damisela se mantenía formal, con una pequeña sonrisa en los labios y en silencio, pensando en la grata experiencia que podría resultar ser el evento.

Con su mayordomo portando la invitación y acompañando a la joven dama, no le pusieron problemas para entrar… aunque la cara atónita del mayordomo que controlaba la entrada le resultó cómica. Un pestañeo, una sonrisa y una firma fue lo único que dejó para aquella persona trabajadora. Media hora tarde… admisible, total, quien llegaba no era él. Su mayordomo abrió las puertas del salón de par en par, para permitirle la entrada a la damisela y su enorme falta al estilo francés del siglo XVIII. Por un instante, se hizo el silencio en las conversaciones, solo interrumpido por la música que sonaba incansable, todas las miradas se volvieron hacia la puerta. Donde encontraban a la damisela de cabellos blancos vestida como Marie Antoinette de Francia. La joven dama se mantenía políticamente correcta, a cada paso que daba, realizaba reverencias y entregaba saludos a los presentes, esperando a que alguno de ellos fuera el anfitrión de tan galante actividad; y de paso, echaba miradas a ver el género disponible a encontrar. El mayordomo, mientras tanto, se volvió hacia la entrada; pues no había sido invitado a aquella fiesta.

Había de todo tipo, pero un rubio alto, vestido de vampiro que los miraba a todos, incluyendo a su persona, con algo de altanería, como si estuviera por encima de ellos y de esta fiesta. “Es un poco presuntuoso pero…” era el pensamiento de la jovencita, que se acercó lentamente, intentando dedicarle más de una mirada. Más que nada por curiosidad, pero también por algo del misterio que le transmitía aquel hombre, se sentía atraída. En algún momento se cruzaban sus miradas entre las máscaras, no era capaz de aguantar la mirada en esos eternos instantes, solo se contentaba mientras iba con de vez en cuando cruzar su mirada grisácea con la cerúlea del rubio. Si se ruborizaba, no era perceptible entre la máscara y el maquillaje. Pero al final, se puso a su lado, tomó un pequeño canapé y una copa de vino rosado y se quedó mirándolo fijamente, de forma descarada. Le apetecía entablar alguna conversación con aquel tipo, pero no sabía cómo se lo podría tomar… Así que solo le saludó con la mano una vez dejó el canapé en su boca, pestañeó de forma sugerente y le dejó hablar, pues siguiendo la tradición son los hombres quienes deben dar el primer paso, ¿verdad? ¿O tal vez no?


PD:
Cualquier duda, no dudes en consultar... Pero quiero darle el factor sorpresa a este primer post
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Re: [Naegi +Abierto] Masquerade

Mensaje por Kurama el Dom 22 Mayo 2016, 11:10 pm

Las fiestas de máscaras eran una de sus aficiones, disfrutaba, quizás en demasía, del frágil manto de ilusión que encubría la atmósfera por el transcurso de pocas horas; se podía vagar entre los invitados, y seleccionar un objetivo con el que deslizarse por la pista de baile al lento compás de la música, sin tener en cuenta sus antecedentes o su identidad; pues, por una noche eran todos iguales en la desigualdad de los opulentos atavíos. La inhibición descartada, alejado el peligro del repudio al pecado, libres desde la muerte del día hasta el despunte del alba, de todo el peso de la moralidad impuesta por otros; cubierto el rostro, pero desnudo el corazón, compartiendo miradas que una máscara no puede ocultar, y que son compartidas en un momento de anónima intimidad sin engaños, porque en ese momento no fingen ser otro, son otro… La idea completa seducía su corazón salvaje, sin que le pasara inadvertido el romanticismo que impregnaba la idea, quizá nunca admitida, pero casi siempre presente, de encontrar bajo el aspecto de otro, al alma gemela. Y, sin embargo, el hecho de estar ahí, en ese momento, le resultaba poco atractivo; hacía siglos que se había aburrido de los Magus que, aunque fueran otros los nombres, los rostros y los linajes, no distaban en mucho de los que había conocido tiempo atrás.

Sí, lo aburrían, pero mantenía la esperanza de que, el que para él, era el invitado de honor de la fiesta, resultara ser todo lo que no eran quienes lo rodeaban. Su espera se vio recompensada cuando una nueva persona se deslizó en la amplia cámara, llevando lo que debía de ser el atuendo más detallado y llamativo en todo el lugar; era obvio el tiempo y dedicación invertidos en lograr semejante apariencia que resultaba tan deslumbrante, quitando el aliento a más de uno de los invitados, y despertando una considerable cuota de envidia en los mezquinos corazones femeninos. Por su parte, no estaba seguro de si la recién llegada era a quien con tanta expectación había estado esperando, después de todo, su apariencia era prácticamente hasta contraria con la señalada en los reportes; pero de lo que sí tenía seguridad absoluta, era de que la sonrisa que curvó sus labios, era genuina y que, fuera quién fuera, debía ser, a toda costa, su compañía en aquel evento social.

Tomando los pequeños gestos que le dirigió como una invitación, redujo sin demora la distancia entre ellos; sin siquiera preguntar, con su mano libre cogió la de ella, inclinándose para depositar un suave beso en el dorso, demorándose quizás un poco más de lo estrictamente necesario.
-Tal magnífica apariencia me hace pensar que quizá debí esmerarme un poco más en mi atuendo, para no desentonar al permanecer a su lado. – Comentó con el acento cultivado que recordaba a los antiguos caballeros, dejando que se deslizara el más ligero tono de picardía en sus palabras.

En la sonrisa que le dedicó dejó que se vieran claramente sus colmillos, que no eran ni un ridículo “juguete” para ir con el disfraz, ni el resultado de una extraña petición realizada a un dentista, sino una parte real, con su propia función.
-Mi nombre es Kurama, y me encantaría conocer el nombre de la persona que, con su sola entrada, hizo que valiera la pena el venir hasta aquí. – Tras realizar el comentario en forma de pregunta, dejó ir la mano ajena, para llevar la propia al rostro de “ella”; en un rápido movimiento depositó algo detrás de su oreja, apartando en un movimiento borroso la mano para que ella no hubiera podido detenerlo; en apenas un segundo, la pequeña semilla que había puesto contra la piel ajena, floreció de forma casi instantánea, revelándose una rosa, de apariencia hermosa y delicada, que ahora complementaba su peinado; con las habilidades del rubio, hacer aquello resultaba sencillo, haciendo parecer aquel pequeño uso de su magia, un mero truco de salón en comparación con lo que era capaz de lograr si se lo proponía.

-Adorable… Espero mi pequeña adición a su hermoso disfraz, sea de su agrado. – El tono educado que siempre mantenía, parecía una ligera contradicción con sus acciones; pero no podía resistirse, y así era como se solía comportar cuando algo llamaba lo suficiente su atención, como para despertar su interés. Mientras esperaba una respuesta, dio un sorbo al contenido de su copa, esperando que aquella fuera una velada memorable.
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Re: [Naegi +Abierto] Masquerade

Mensaje por Naegi Komaeda el Lun 30 Mayo 2016, 6:51 pm

Aquello podría decirse que fue un encuentro predestinado, o como poco, una agradable jugada del mismo. Un verdadero caballero inglés, formal y cortés, con tales modales que incluso hicieron ruborizar sus mejillas bajo el blanco maquillaje y su máscara. Tenía una sonrisa pícara y misteriosa, pero perfectamente adecuada al personaje que representaba: un cazador nocturno y un depredador de humanos. Estaba altamente logrado aquel disfraz, con una presencia incluso algo oscura que solo aumentaba el interés que despertaba el caballero en la dama de vestido francés.

No quería ser descortés, masticó y tragó lo más rápido posible aquel pequeño piscolabis, cubriendo su boca con la mano enguantada para evitar cualquier posible imagen desagradable. Se aclaró un poco la garganta y cuando iba a responder, un movimiento del caballero rubio la hizo detenerse en seco. Se aceleró su corazón, pese a lo leve de aquel contacto. Notó un pequeño cosquilleo entre sus cabellos. Sacó una pequeña polvera de la manga izquierda y no fue capaz de sostenerla en su mano de la sorpresa, dejándola caer de entre sus dedos. Con sus enormes grisáceos ojos totalmente abiertos, a la par que los labios, mostró una total y absoluta y sincera fascinación ante lo que vió por unos instantes en el reflejo. Se aclaró de nuevo la voz, tras recuperarse a duras penas del asombro, se acercó cuanto pudo a su oído y susurró con suavidad. - Esto que ha hecho me resulta encantador, aunque imagino que lo hará siempre que quiera sorprender a cualquier damisela. - La joven dejó escurrir sus dedos enguantados por su cuello mientras acompañaba. - Espero que… me disculpe… estoy con la garganta levemente tocada por un resfriado… Yo soy miss Komaeda, encantada, apuesto caballero.

No hacía falta ser un genio para que pudiera notar la mirada de unas cuantas pelanduscas maquilladas y celosas clavándose con odio en su persona, pero eran ignoradas, ya que para la damisela aquellas no significaban nada. En su interior, el calor florecía solo por estar al lado del vampiro al igual que el rubio hizo con aquella flor en su tocado; los nervios empezaban a aflorar y eso no le gustaba, pues podría perder la compostura, u otras cosas. Se separó suave y sugerentemente de su acompañante, tomó un par de canapés en una servilleta y con la mano libre le indicó moviendo el índice que fuera con ella hacia una de las terrazas. Para ella, había empezado a hacer demasiado calor; y si al final no le seguía, pues al menos tendría un par de canapés de langosta y aguacate que comer bajo la luz del cielo nocturno.
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Re: [Naegi +Abierto] Masquerade

Mensaje por Kurama el Dom 12 Jun 2016, 9:00 pm

El resto del mundo era ignorado; los caballeros ataviados con trajes elegantes y las damas exóticas de modales cortesanos pasaban a un segundo plano, aplastada cualquier mínima muestra de interés que el rubio podría haber mostrado hacia ellos, y todo debido a su curiosidad por su “bella” acompañante. Se centraba en sus palabras, y cualquier posible “problema” en su voz fue ignorado por considerarlo poco importante. Tan atento a su persona él permanecía que no le fue difícil capturar el pequeño pero elegante objeto en el que, con lo que interpretó como curiosidad ansiosa, nacida del asombro, ella buscó su reflejo tras el ligeramente atrevido acto del vampiro.

-En absoluto. Solo lo hago con aquellas que realmente captan mi interés, solo con las personas más impresionantes y distinguidas. – Respondió a su comentario, apresurándose a descartar elegantemente pero con firmeza, su disculpa por su voz; aquello lo traía sin cuidado, interesado como estaba, en otras cosas de mayor importancia.

La siguió hacia el exterior, pero sin coger nada para él; si alguien lo hubiera acusado de preferir tener las manos libres para tomarse libertades impropias de un caballero, probablemente no habría estado tan alejado de la realidad; pero también era porque con su copa le bastaba, pues ya no ansiaba la comida, sino que su cuerpo clamaba por algo más líquido, rojizo y espeso. En el exterior solo ellos se encontraban, dos figuras solitarias bajo el esplendor de los argénteos rayos de la luna. La vista era memorable, un paisaje salvaje pero controlado, como si se encontraran en medio de un frondoso bosque indomable; si algo habría de alabar el vampiro, eso era la decoración, pues le fascinaba lo que el mundo natural, su mundo, tenía que ofrecer.

Desde ahí aún se podía escuchar sin dificultad la música que provenía del interior; las piezas elegidas eran propias de los gustos de una aristocracia con decadentes preferencias. Notas que sonaban tan bellas en ese momento, como lo habían hecho veces incontables en los siglos pasados en los magníficos salones de baile de los antiguos palacios que daban cobijo a la sangre real europea, llenaban el aire cual tañido de suaves campanas que invitaban a bailar.

-Espero mi intromisión no sea inoportuna, pero me preguntaba… ¿Usted tiene algo que ver con el joven llamado Naegi Komaeda? – Preguntó sin aguantar más la curiosidad, deseando desentrañar el primero de tantos misterios que se le ponían en frente. Porque algo sabía del joven heredero que sería el invitado de honor, y ella no parecía serlo, no a menos que la poca información que le ofrecieron hubiera sido totalmente falsa.

Depositó su copa en la barandilla que delimitaba el final de la terraza y, con una sonrisa se giró hacia su acompañante, extendiendo su brazo en una clásica invitación que por más años de los que era conveniente recordar de golpe, los caballeros habían hecho a las damas de cuyo favor, o simple compañía, deseaban gozar.
-¿Me concedería el placer de compartir esta pieza? – Dijo, invitándola a bailar, dedicándole una sonrisa ligeramente traviesa con algo de colmillo dejándose ver; cumplía a la perfección con su papel ligeramente dual, entrelazando los comentarios de un perfecto caballero de antaño, con el toque del vampiro de ensueño.
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Re: [Naegi +Abierto] Masquerade

Mensaje por Naegi Komaeda el Lun 27 Jun 2016, 7:33 pm

El caballero le seguía el juego a la damisela de cabellos de platino, la cual estaba a su vez encantada de poder seguirle el juego al apuesto rubio. Aquella escena parecía sacada de una novela o película romántica de época, pero a ninguno de los dos les importaba eso, al menos en un sentido negativo. La imagen de la naturaleza en toda su belleza nocturna, la música elaborada por instrumentos que parecían divinos… Eran los clásicos preliminares del beso en el punto álgido.

Su corazón casi latía al son de las notas que escapaban de la fiesta, estaba deseosa de poder ponerse a bailar, incluso algo inquieta; dando pequeños pasos de baile mientras miraba tanto al paisaje como a las buenas vistas que la acompañaban. Se imaginaba en un cálido abrazo con el rubio, siendo el otro quien dirigía la danza en mitad de un salón en el que estaban únicamente ellos y la orquesta. Nuevamente, la voz de su caballero nocturno la devolvió al mundo real, levemente decepcionada. - Claro que sí, no por nada comparto su apellido. - susurró al oído de su acompañante. Podría decir muchas más cosas, pero prefería no hacerlo; en el baile de máscaras, los misterios son otro complemento más que adorna los disfraces y a la gente que los lleva. Si eso, ya lo haría luego.

Pero ante la nueva proposición, que vino con el cambio de la pieza que sonaba, la chica quedó atónita. Tan afectada por la sorpresa que volcó la servilleta en la que tan golosamente había secuestrado el par de canapés, que se incrustaron en el suelo tras afortunadamente descender sobre la falda por la cara que no manchaba. “¡No me lo puedo creer! ¡Esto es como en la novela de Dusk and Twilight! Vampiros apuestos que flirtean de forma juguetona con la protagonista… Siempre seré fan de Tedward, mucho más que del lobucho… aunque el actor que le pusieron en la película no puede ni compararse con el que tengo ante mí… Es como un sueño hecho realidad, aunque sea con un vampiro de mentira.” La joven casi soñaba despierta, tardando unos segundos en volver a estar al corriente de los hechos que sucedían ante ella. No lo dudó. Estiró su mano enguantada para tomar su mano, se situó al frente y con susurros le habló. - Claro que sí, estaré encantada de poder acompañarlo en al menos una pieza. - Su otra mano la escurría sobre la manga trajeada de su acompañante, invitándolo a tomarla sobre la cintura para estar listos justo para el nuevo emerger de los compases de un vals vienés. La chica se conocía a la perfección todos los pasos, aunque hacía algo de tiempo que no los había puesto en práctica; comenzando ella dando el paso hacia el frente.

No llegó a dar el siguiente. Por un momento se quedó pausada, sentía una leve confusión en el ambiente y su cabeza. Sacudió levemente su cabeza. - Le ruego que me disculpe un momento. - La chica tomó un pequeño móvil de entre los pliegues de su gran falda, tecleó rápidamente durante seis segundos, le dio a enviar y volvió a guardarlo. En menos de los 10 segundos posteriores, desde lo alto del tejado, alguien lanzó en parábola un pequeño paraguas plegado con encajes, que la dama no erró al coger al vuelo. - Nos hará falta cuando terminemos el baile. - La chica lo sabía, aunque el cielo parecía perfectamente claro y despejado, en no más de los cinco minutos que duraba la pieza de baile se llenaría de oscuras nubes que cubrirían la luna y otros astros; dejando caer a sus húmedos retoños hacia el suelo. Antes de volver a la posición de abrazo mutuo con el rubio, la chica dejó el paraguas entre el lazo y su espalda; simuló un par de compases y volvió a retomar los pasos de baile, como si nada hubiera pasado.


PD:
Perdón por el retraso, se me habían acumulado unos cuantos temas junto con eventos fuera del ordenador. Espero que te guste... y terminará de responder a tu pregunta en el próximo xD
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Re: [Naegi +Abierto] Masquerade

Mensaje por Kurama el Miér 03 Ago 2016, 5:31 pm

Eran los únicos dos que habían decidido abandonar el salón interior que parecía casi lleno. Iluminados por los pálidos rayos de luz de luna, parecían permanecer apartados del mundo, olvidada la multitud brillante que permanecía a poca distancia; en aquel momento, en aquel lugar, eran solo ellos dos, como si de un hechizo tejido por el propio mundo se tratara. Ambos seguían desempeñando su “papel”, en cómplice actitud, dejándose llevar por lo que les naciera del alma y el momento exigiera, cuales diligentes actores que interpretan un guion desconocido, amenizando cada escena con talento suficiente para derrochar en cada sutil movimiento.

Se limitó a sonreír ante la enigmática respuesta que la joven le dio. A penas era información suficiente, pero si algo el ancestro había aprendido en su larga existencia, aquello era a esperar con paciencia; los secretos eran, en aquella noche de cielo estrellado, un complemento para cada charla y acción, condimentando el gusto que toda la experiencia tenía.
-Espero que el ser encantador sea algo que va con el apellido. – Respondió en idéntico susurro, al tiempo que aprovechaba su voluntaria cercanía para recrearse en su aroma, quizás obteniendo, a causa de sus agudos sentidos, más información de la que cabría esperar.

-Oh, espero que al final termine aceptando acompañarme más que en una sola vuelta por la pista de baile. – Acompañó sus palabras con una de sus sonrisas, dejando que quien las oyera diera el sentido que mejor le pareciera; podrían significar tácitas promesas, o simples sonidos que serían arrastrados por la brisa inquieta.

Deslizó sus brazos con presteza en torno a la elegante “dama”, posando su mano en su cintura, en la clásica postura de aquel baile antiguo. Podía llevar a cabo los pasos como el más diestro de los bailarines, guiando la danza sin dificultad aparente, ayudado por los siglos de experiencia que cargaba consigo. Sin embargo, ella interrumpió brevemente su grácil deslizamiento, aparentemente para solicitar que le entregaran un paraguas que a todas luces había llevado consigo a la fiesta.

Ladeó ligeramente la cabeza, estudiando con detención cada movimiento, por momentos creciendo su interés en la persona ante él.
-Creo que le tomaré la palabra ante eso. Si está en lo cierto, entonces posee un talento realmente impresionante, lo que ameritaría que le enseñara alguno más de los míos. – Dijo todo en lo que se podría llamar un tono juguetón, aunque iba entrelazado con una ligera promesa.

No hizo más comentarios ante la extraña actitud, y retomó la posición con ánimo renovado, continuando la danza como si en ningún momento hubiera sido interrumpida.
-Creo que me vuelvo a sentir como un adolescente; deseando arrancarle minutos al tiempo, para prolongar la duración de un instante que puede acelerar un corazón que ya no palpita como antaño. – Pronunció las palabras casi como un suspiro, sonidos a penas audibles que serían solo para los oídos de su acompañante.

En un movimiento entrenado, la hizo girar con rapidez, para que cuando terminara el movimiento sus cuerpos quedaran aún más cerca el uno del otro, prácticamente pegados, reduciendo a pocas pulgadas la distancia que los separaba, para quedar su rostro ligeramente inclinado hacia el de ella, como en aquellos momentos tan vistos en un sinfín de películas. Lo que sucediera al final dependería de ella, pues era prerrogativa de la dama mantener al hombre esperando o invitarlo a continuar en sensual coqueteo.
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Re: [Naegi +Abierto] Masquerade

Mensaje por Naegi Komaeda el Dom 21 Ago 2016, 10:38 am

Como dicen los padres, la noche es joven (aunque la damisela no supiera exactamente qué significaba la expresión)… y como tal, toca disfrutarla, aprovechar el momento. Y eso es lo que la persona entre los brazos del rubio pensaba. Un contínuo intercambio de sonrisas con mil significados e interpretaciones cada una, invitaciones a seguir en aquella nube de engaños e ilusiones que suponía esa fiesta de máscaras. Piropos, falsas modestias, críticas a terceras personas y una infinidad que no termina de indirectos y sutiles mensajes.

El corazón joven palpitaba con fuerza, por la emoción del baile, por el contacto entre ambos cuerpos, por la romántica noche que les acompañaba desde el inicio de la velada, por el misterio que se cultivaba entre las telas y los disfraces, por su vívida imaginación llena de fantasías adolescentes, por las fragancias y los aromas que se cruzaban entre sus alientos.

Los ligeros pasos de baile y la música suave y atenuada les permitía seguir hablando en el mágico idioma de los susurros. - Tengo fe en dicho talento, no suele fallarme. Así que espero que pueda enseñarme alguno de los suyos... - Podía notar la brisa, acariciando su piel y su cabello. Los susurros del rubio casi hacían derretir su corazón, una voz sensual y sugerente, que invitaba a dejarse llevar por la situación y los sentimientos. - ... cuando dejemos a la orquesta atrás… - No podía resistirse, ni a sus encantos, ni a sus fantasías. Por lo que en cuanto se acercaron, tenía claro qué hacer. - ... allá adonde me lleve, mi caballero vampiro. - Tras su último susurro, con los ojos cerrados, avanzó sus labios pintados en melocotón hasta encontrarse con los de su compañero de baile.

Un instante eterno, mágico, que culminó con los cielos derramando lágrimas sobre sus cuerpos unidos. No le importaba que las perlas que escurrían por sus rostros fueran distorsionando su maquillaje, deshaciendo su peinado o mojando su vestido. Entre los brazos de su vampiro, solo dejaba salir esos sentimientos que se forjaron a lo largo de su jugueteo. Sentía un cosquilleo por todo su cuerpo. Hasta que se retiró con suavidad. - Uah… Seguro que si cuento esto no me creen. - se aventuró a dejar salir aquel comentario a un tono normal. Se acabaron los susurros por un momento, y con ellos, se deshizo levemente parte de la fachada que había traído a su fiesta el joven. Pero sin preocuparse por ello, abrió el paraguas de encaje que le entregaron y los cubrió a ambos. -  Ha sido mágico… Espero, que seas capaz de mantener tu palabra y no te marches ahora. Eso no sería de caballeros. - dijo mientras volvía a apoyar su cabeza en su pecho, con tranquilidad, mientras se mantenía cómodamente entre los brazos del vampiro.
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Re: [Naegi +Abierto] Masquerade

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